Diputados sancionó los cambios a la norma que define como un delito el proxenetismo, cajoneados hace más de un año y pedidos por la presidenta tras la absolución de los acusados por la desparición de Marita Verón. La oposición le recriminó la demora y el oficialismo culpó a la justicia.

La Cámara de diputados sancionó la reforma de la ley de trata de personas, tras nueve horas de sesión en las que el kirchnerismo continuó con su ataque a la justicia y la oposición criticó a Cristina Kirchner por no haber propuesto debatir este asunto durante el año.

El proyecto plantea modificaciones sobre la norma que incorporó el delito de trata al código penal, en 2008. Los principales sonla eliminación del concepto de «consentimiento» como elemento para exculpar de castigo penal a quien promueva la prostitución o la explote a una mujer, establece mayor protección del Estado Nacional para reincorporar a las victimas a la actividad laboral y educativa.

Además, la norma crea un Consejo Federal para la lucha contra la trata y de un Comité Ejecutivo que se encargue de asistir a las víctimas.

El Senado lo aprobó en agosto de 2011 y Diputados lo mantenía cajoneado, hasta que la semana pasada la presidenta lo sumó a los temas de sesiones extraordinarias, tras conocerse quedar absueltos los implicados en la desaparición de la tucumana Marita Verón.

Su madre, Susana Trimarco, siguió la última parte de la sesión desde los palcos, donde también se ubicó la senadora tucumana Beatriz Rojkés de Alperovich, esposa del gobernador y autora de la ley sancionada hoy.

La norma salió con 224 votos a favor y la sola abstención de Marcela Rodríguez, la ex Ari militante de la causa, quien disconforme con el alcance de la ley prefirió no sumarse.

«El proyecto está en línea con el pensamiento de la Presidenta de dar una respuesta contundente de rechazo, repudio, y de ratificación de la lucha que se lleva contra la trata de personas en este momento especial», recitó Oscar Albrieu, presidente de la Comisión de Asuntos Penales, miembro informante del oficialismo.

No hubo orador de la oposición que no haya recordado que esta ley no estuvo antes porque el kirchnerismo tuvo otras prioridades este año, de una actividad legislativa intensa y control de las dos Cámaras por parte del Gobierno.

“Está claro que no estaba entre sus prioridades”, sostuvo la radical María Luis Storani, otra militante del tema.

La defensa K fue con un ataque a los jueces, sin referirse explícitamente al Tribunal de Tucumán, como siguiendo una línea de acción iniciada en la pelea con el Grupo Clarín al que, de paso, acusaron de no eliminar del todo la restricción a publicar clasificados sexuales.

La puesta en escena también fue diferente: el kirchnerismo exhibió en sus bancas un retrato ilustrado en blanco y negro de Marita Verón y la frase «Jusiticia por Marita»; la oposición estampó una mano negra, con el lema «No a la Trata».

Se busca culpable

«El proyecto está en línea con el pensamiento de la Presidenta de dar una respuesta contundente de rechazo, repudio, y de ratificación de la lucha que se lleva contra la trata de personas en este momento especial», recitó Oscar Albrieu, presidente de la Comisión de Asuntos Penales, miembro informante del oficialismo.
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Stella Maris Córdoba, diputada kirchnerista por Tucumán.

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No hubo orador de la oposición que no haya recordado que esta ley no estuvo antes porque el kirchnerismo tuvo otras prioridades este año, de una actividad legislativa intensa y control de las dos Cámaras por parte del Gobierno.

“Está claro que no estaba entre sus prioridades”, sostuvo la radical María Luis Storani, otra militante del tema.

La defensa K fue con un ataque a los jueces, sin referirse explícitamente al Tribunal de Tucumán, como siguiendo una línea de acción iniciada en la pelea con el Grupo Clarín al que, de paso, acusaron de no eliminar del todo la restricción a publicar clasificados sexuales.

“La justicia tiene que tomar nota de lo ocurrido. Tiene que sacarse la venda de los ojos y mirar al pueblo”, exigió la bonaerense Andrea García.

“Las reparaciones tienen que venir del poder judicial”, había dicho un rato antes María del Carmen Bianchi.

El denarvaeista Gustavo Ferrari fue ecuánime: acusó al Ejecutivo de no tener en agenda el tema, pero rescató al oficialismo por haber insistido en las sombras cuando el Gobierno tenía otra agenda.

Y hasta hizo cargo a la oposición, cuando tenía mayoría, de que el proyecto se haya «cajoneado cuando el grupo A tenía al presidente de la Comisión».

Gil Lavedra reclamó al oficialismo tratar otros temas, como las iniciativas referidas a la «interrupción voluntaria del embarazo» e ironizó con que «la Presidenta le dé permiso a los diputados del oficialismo para debatir estos temas».

Por el PRO no cerró Federico Pinedo sino Paula Bertolt: «Todos debemos hacernos cargo: La trata de personas atraviesa a todas las provincias, a todas las ciudades”, dijo.

La kirchnerista tucumana Stella Maris Córdoba reclamó compromiso por parte de «los gobiernos provinciales y municipales de todos los partidos políticos» en el mismo sentido.

Córdoba también advirtió que «hay decisión política para combatir la trata de personas, pero se tiene que materializar a través del Consejo Federal (organismo que crea la normativa) en todos los rincones del país».

Rossi cerró con más palos a la justicia, el nuevo caballito de batalla K. “Tenemos la obligación de interpelar a ese Poder Judicial que mira hacia el costado. Este fallo escandaloso lo tenemos que tomar como la oportunidad para dar el debate, solicitó.

“La ley del 2008 no fue inocua, fue un antes y un después y permitió que desde el Estado nacional se lanzaran una serie de instrumentos para combatir la trata. Casi 400 víctimas de la trata rescatadas no solamente es un número, sino que muestra que una acción del Estado argentino a partir de una ley del Congreso que empezó a dar sus frutos”, señaló.

En otro tramo sorprendió al cuestionar los programas televisivos que, según su percepción, alientan “la cosificación de la mujer”, en referencia a Showmatch. “Tenemos que dar ese debate”, adelantó.

Cerró con un reclamo que en la reunión de comisión habían levantado Marcela Rodríguez y Victoria Donda, del FAP, otra militante de la causa: dar una batalla cultural para que los hombres dejen de pagar por sexo.

“El hecho de pagar para tener sexo tiene que ser condenado socialmente. No pagar para tener sexo es un compromiso que yo invito a todos a asumir”, finalizó Rossi.

Fuente: La Politica Online