La operatoria por la que estuvo también procesado el diputado del PRO Federico Sturzenegger, multiplicó la deuda soberana y fue calificada por la Presidenta como una «estafa».

El juicio al ex ministro de Economía de la Nación, Domingo Cavallo, por presuntas negociaciones incompatibles con la función pública en el marco del denominado megacanje entró este lunes en su etapa final. Hoy declararán los últimos testigos citados por la defensa antes del inicio de los alegatos.

Aunque en la causa estuvieron también imputados el ex secretario de Política Económica y actual diputado del PRO Federico Sturzenegger, el banquero estadounidense David Mulford y el ex asesor de Cavallo, Horacio Liendo; todos ellos fueron sobreseídos por prescripción antes de llegar a la etapa de juicio. El fiscal Germán Moldes apeló la resolución, pero el sobreseimiento fue confirmado por la Cámara de Apelaciones. Ahora el expediente espera ser revisado por la Cámara de Casación.

Así, Cavallo quedó como el único imputado en el proceso, que busca determinar si se cometieron delitos en la operación financiera promovida por el gobierno de la Alianza y que se conoció como «megacanje».

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 4, Néstor Costabel, Enrique Pose y Patricia Mallo intenta dilucidar si Cavallo favoreció o no a un grupo determinado de bancos por sobre otros al momento de organizar la operación financiera. La fiscal del juicio, Fabiana León, aportó los testimonios de varios funcionarios de la Oficina Nacional de Crédito Público, y contó también con la declaración de los ex secretarios de Finanzas ​Daniel Marx y Guillermo Nielsen, que expusieron detalles técnicos sobre el megacanje y recordaron cómo se tomaban las decisiones. El ex presidente Fernando De la Rúa también debió declarar ante los jueces, y volvió a elogiar a su ex ministro.
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A través de la operatoria que ahora es investigada el gobierno de De la Rúa emitió cinco grandes series de bonos en 2001 y aplazó los vencimientos de medio centenar de títulos de deuda. La maniobra fue presentada como la gran solución para el problema de la deuda externa, pero tras algunas semanas se derrumbó y arrastró al país a la cesación de pagos a la vez que incrementó fuertemente la deuda.

En reiteradas oportunidades la presidenta Cristina Kirchner calificó al megacanje y al blindaje como las mayores estafas de la historia financiera de la Argentina. De hecho el megacanje le permitió cobrar cuantiosas comisiones a un sindicato de bancos internacionales, y multiplicó la deuda soberana que Argentina tenía hasta ese entonces. El 69 por ciento de los bonos que en la actualidad los fondos buitre reclaman en los tribunales de Estados Unidos, tuvieron origen en el megacanje, y fueron defaulteados al año siguiente al de su emisión.​

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