«El Gobierno está colocando a nuestro país en una situación de extrema gravedad institucional». La diputada opositora Elisa Carrió sintetizó así su postura sobre el proyecto para cambiar el lugar de pago de la deuda reestructurada, que se tratará hoy en la Cámara baja .

«El proyecto está lejos de ser una solución. Por el contrario, dificultará aún más la posibilidad de llegar a un acuerdo y de finalizar para siempre con dicha problemática», sostuvo, en referencia al litigio con los bonistas que no ingresaron al canje (los holdouts).

Ayer, el kirchnerismo avanzó con el dictamen en comisión y -sin el apoyo de la oposición- se apresta hoy a convertir en ley el proyecto.

La iniciativa propone revocar el mandato del Bank of New York Mellon (BoNY) como sede de pago a los bonistas reestructurados y ofrece como alternativa el pago local, con el Banco Nación como agente fiduciario. De esta manera, pretende sortear el fallo del juez de Nueva York Thomas Griesa , quien decidió bloquear el cobro hasta tanto la Argentina no llegue a un acuerdo con los bonistas que no ingresaron en el canje.

«El trámite parlamentario al que estamos siendo sometidos lo refleja por vergonzoso, de una rapidez patética en el Senado llegó a la Cámara de Diputados para ser tratado en una tarde de comisión y al día siguiente llevado a una sesión especial», planteó Carrió.

«Nada indica que se quiera solucionar algo con el resto de las fuerzas políticas si este es el tratamiento parlamentario, tan poco serio», agregó.

Durante la sesión de hoy, Carrió presentará un texto en el que acusa al Gobierno de no tener «una estrategia judicial con respecto a los tenedores de bonos no reestructurados».

«El Gobierno simplemente se limitó a negar su deuda y a manifestar que nunca les pagaría lo que reclamaban», explicó.

La diputada de la Coalición Cívica-ARI pidió una estrategia «seria, desapasionada, inteligente y coherente, que piense en los intereses de todos los argentinos y no en el interés mezquino de un gobierno en retirada».

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