El secreto de Estado es una mentira inventada por los gobiernos para sojuzgar a sus ciudadanos. La verdadera Internet -no la de Bill Gates ni la de Steve Jobs- ha luchado por derribar ese muro y transparentar la información. Inclusive en la Argentina hoy día se batalla al respecto. Imposible no solidarizarse con Julian Assange y reivindicar a Wikileaks. Sin embargo, el caso tiene algunas curiosidades que darán mucho que hablar.

por EDGAR MAINHARD (Urgente24)

Que el sexo sin profiláctico sea considerado un delito sexual en Suecia es una curiosidad que disparó el proceso judicial que protagoniza Julian Assange. Todos saben que el laberinto en que quedó atrapado el cofundador de WikiLeaks es una burda invención de los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), quienes acordaron entregar a Assange a la Justicia estadounidense, la que desea concretar un castigo ejemplificador contra quien violente los llamados «secretos de Estado».

No hay mayor mentira de los gobiernos, cualquiera sea su ideología, que la invención de la categoría «secreto de Estado» porque

> es la negación del Derecho a la Información que tiene todo ciudadano, quien existe antes que cualquier Estado. La defensa de los derechos del individuo es el fin primero de la existencia del Estado;

> es una división injusta y horrenda de la sociedad entre ciudadanos de 1ra. categoría (quienes acceden y manipulan los llamados «secretos de Estado») y ciudadanos de 2da. categoría (quienes no acceden a los «secretos de Estado»);

> es un injusto tratamiento hacia los contribuyentes, quienes financian la existencia del Estado pero resulta que no pueden disponer de toda la información acerca de la marcha de sus propios intereses.

Por eso, es legítima la lucha contra la vigencia del «secreto de Estado», un instrumento de dominación del ciudadano que va desde Cuba a USA, desde el Reino Unido a Irán, desde Suecia a Arabia Saudita, desde la Argentina a Corea del Norte.

Islámicos y cristianos o judíos, comunistas o capitalistas, conservadores o progresistas coinciden en engañar a sus ciudadanos amparándose en el «secreto de Estado».

Internet es un fenomenal campo de batalla entre quienes bregan por la libertad de información vs. quienes se afanan por controlarla. Es la verdadera guerra, de la que depende el futuro de la civilización tal como se la conoce hoy día porque la verdadera democracia depende de ello y no de las formas representativas que provocan cada vez más polémica por la disconformidad de los ciudadanos acerca de sus resultados respecto de sus promesas.

La libertad de Julian Assange no es negociable. La condena del Reino Unido debe ser amplia y contundente.

Asilo vs. Refugiado político

Los países de Europa no reconocen el derecho de asilo, que ha invocado el gobierno de Ecuador para concederle a Assange.

La institución del asilo tiene una larga trayectoria histórica.

Al principio estaba destinado a favorecer a los delincuentes comunes pero no a los políticos, ante quienes no reconocía obstáculo la ira del gobernante. Durante la Reforma desapareció el asilo para los delincuentes comunes y subsistió el asilo para los políticos perseguidos por sus ideas. Los templos eran los lugares de asilo, pero en la época moderna, el territorio de un Estado extranjero es el lugar apropiado.

El artículo 14 de la Declaración Universal de Derechos Humanos reconoce el Derecho de asilo como un derecho internacional de los derechos humanos, que puede disfrutar cualquier persona fuera de su país de origen en caso de persecución política o para huir de las condiciones económicas o medioambientales

Pero ese derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas, de acuerdo al Artículo 14 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948).

Suecia le imputa a Assange un delito comun.

Luego, los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y políticos y de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, de 1966, no contienen ningún precepto referente al Derecho de asilo. Tampoco recoge esa garantía la Convención Europea de Derechos Humanos, aunque sí en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

El asunto judicial de Assange luce complicado para el asilo político, que es diferente del asilo humanitario.

Asilo humanitario es la práctica de ciertas naciones de aceptar en su suelo a inmigrantes que se han visto obligados a abandonar su país de origen debido al peligro que corrían por causas raciales, religiosas, guerras civiles, catástrofes naturales, etc. Francia, Canadá y USA (Convención sobre Refugiados de 1951, y el Protocolo de 1967) han concedido el estatuto de refugiadas a mujeres que han sufrido mutilaciones sexuales o que correrían el riesgo de sufrirlas si permanecieran en sus países de origen, por ejemplo.

En cuanto al asilo político, son 20 los países latinoamericanos que están ligados por convenciones que reglamentan el ejercicio del derecho de asilo, sumándose España y Portugal.

Así, la institución del derecho de asilo es hispanoamericana pero no global.

Deja una respuesta