El régimen islámico de Irán realizó una múltiple ejecución en tres diferentes prisiones, donde perdieron la vida 13 prisioneros. Todos fueron sentenciados a la horca, y la condena fue cumplida el pasado domingo, aunque el brutal hecho trascendió en las últimas horas.

Entre los ejecutados se encontraba Fardin Jaafarian, de 18 años, quien fue colgado en la prisión de Tabriz. Jaafarian tenía 14 años cuando fue detenido por el régimen iraní. El acto constituye una clara violación de varias convenciones internacionales de los niños y de los más básicos derechos humanos que en ese país ultraislámico no se cumplen.

El resto de los sentenciados a muerte fueron colgados en las prisiones de Ghezel-Hessar (8 reclusos) y en la penitenciaría de Rasht (otros cuatro).

Hoy se conoció una nueva ejecución por parte del gobierno iraní. En este caso se llevó adelante de manera secreta. Se trata de Haydar Masror, quien fue colgado ayer en la ciudad de Marivan, después de haber estado ocho años en prisión.

Maryam Rajavi, presidente electa de la Resistencia Irani, señaló que bajo el régimen de Hasan Rouhani ya tuvieron lugar más de mil ejecuciones, entre los que se incluye a muchos presos políticos y mujeres. Según la dirigente política, cada 8 horas tiene lugar una ejecución en el país ultraislámico.

En tanto, otros seis detenidos perdieron sus vidas en los últimos días debido a las crueles e inhumanas condiciones en las que estaban bajo prisión en Jabal-Bor en el área de Bissim. Los convictos habían sido detenidos entre el 12 y el 17 de octubre en las calles de la ciudad Bandar Abbas. Los sujetos habían sido arrestados durante una masiva detención hecha bajo el pretexto de la lucha contra las drogas.

Por otro lado, el pasado 18 de octubre cinco sentenciados a muerte fueron trasladados desde sus prisiones originarias hasta el lugar en el que serán colgados.

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