Alí Abdalá Saleh, en el poder desde hace 32 años, anunció hoy que no se presentará a la reelección. También prometió reformas políticas, pero no bastó. La oposición sigue firme en su reclamo: quieren que renuncie.

Yemen se unió a la ola de protestas populares que reinan en Medio Oriente, como las de Túnez y Egipto, y hace una semana que manifestantes reclaman la renuncia de Ali Abdala Saleh, que está en el poder desde 1978.

En respuesta a los reclamos, Saleh propuso formar un «gobierno de unidad nacional». Además prometió que anulará las elecciones legislativas previstas para el 27 de abril -muy cuestionadas por la oposición- y que antes de los comicios se realizarán reformas políticas.

«No habrá gobierno hereditario ni presidencia vitalicia», aseguró Saleh, cuyo actual mandato culmina en 2013, durante una reunión extraordinaria del Parlamento y del Majlis Al Shura (consejo consultivo), en momentos en que la oposición preparaba manifestaciones para un nuevo «día de la ira» mañana jueves.

De todos modos, las medidas no fueron suficientes. «La manifestación del jueves se realizará como lo había previsto la oposición», declaró a la AFP Mohamed Kahtan, del partido islamista Al Islah.

Siempre con el fin de apaciguar las aguas, Salé además ordenó la reducción de los impuestos a la mitad y pidió a su gobierno que controle los precios.

El vocero opositor Mohamed al-Sabri también rechazó el llamado al diálogo y expresó dudas sobre la promesa de Salé de no postularse a
una reelección. Al-Sabri afirmó que Salé hizo una promesa similar en 2006, pero la incumplió, se postuló nuevamente y fue reelegido.

»Los llamados al diálogo no son serios, su intención es servir como tranquilizantes», dijo al-Sabri a Associated Press. A su vez agregó
que los partidos opositores se reunirían en las próximas horas para dar una respuesta oficial al anuncio de Salé.

Al igual que el 27 de enero, el partido oficialista Congreso Popular General (CPG) planea realizar manifestaciones para mañana.

A su vez, Saleh pidió a la Policía y a los soldados que se ubiquen en varios puntos estratégicos en Saná y sus alrededores con el fin de impedir
nuevas manifestaciones, pero las protestas continuarán y la continuidad del gobierno de Yemen es cada vez más dudosa.

El presidente de Yemen, quien llegó al poder en 1978, convalidó su mandato en 1999 y fue reelecto en 2006, busca perpetuarse en el poder, aseguran los opositores. Por eso reclaman su renuncia inmediata.

«Abidine Ben Alí se fue tras 20 años y en Yemen ya van 30 años y nos basta», coreaban los manifestantes el 27 de enero, cuando se iniciaron las protestas, en clara alusión a la fuga del ex mandatario de Túnez a Arabia Saudita, el pasado 14 de enero.

Incluso antes del 27 de enero, ya habían tenido lugar protestas en este país –refugio de milicianos de Al-Qaeda- que habían llevado al gobierno a anunciar aumentos salariales para «prevenir problemas similares a los de Túnez», según un analista.

Los diputados tenían previsto examinar el 1 de marzo un proyecto de reforma constitucional que hubiese permitido transformar a Saleh en presidente vitalicio. Además, la oposición cree que Saleh tenía planeado transferir el poder a su hijo Ahmad, quien dirige la guardia republicana, una unidad muy selecta de las fuerzas armadas locales.

FUENTE: AFP Y AP

Por Leo

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