La Canciller alemana, Angela Merkel, brindó este viernes su apoyo al presidente alemán, Christian Wulff, al declarar que «lo tiene en alta estima».

Wulff, está fuertemente cuestionado por un escándalo sobre un polémico crédito inmobiliario recibido cuando gobernaba Baja Sajonia, su cercanía a poderosos empresarios y el intento de frenar informes de prensa al respecto.

La Canciller tiene a Wulff en una «alta estima» como persona y como presidente, citó la agencia DPA al portavoz de la mandataria, Steffen Seibert.

El funcionario agregó que Merkel veía con beneplácito las declaraciones públicas efectuadas por Wulff en una entrevista televisiva el miércoles pasado, a las que calificó de paso importante para restaurar la confianza de los ciudadanos.

El portavoz añadió que Merkel respeta y no comentará la decisión de Wulff de no permitir que sea publicado el mensaje que dejó en el buzón de voz del director del diario «Bild».

Wulff admitió haber cometido errores en una entrevista televisada el miércoles por las dos principales cadenas televisivas públicas del país y descartó de plano renunciar al cargo que asumió hace un año y medio.

El político democristiano está cuestionado desde hace semanas por haber pedido prestado medio millón de euros a una pareja de amigos empresarios, para pagar una casa para su segunda mujer Bettina, cuando gobernaba Baja Sajonia, en 2008.

No obstante la actitud que con mayor severidad juzgó la gente fue el intento de frenar la publicación del «affaire», a través de un llamado telefónico al director de «Bild», el diario más leído del país.

Wulff se disculpó poco después y trató de explicar que no quiso impedir la publicación del informe, sino aplazarlo hasta su regreso de una gira por Medio Oriente.

El periódico mantuvo su versión de que el presidente trató de presionar para que no se informara y pidió al presidente su permiso para hacer público el contenido de la llamada telefónica efectuada por el mandatario. Wulff no lo permitió alegando que se había dejado llevar por la tensión.

La prensa alemana recibió con gran escepticismo el «mea culpa» televisivo del presidente y estimó que su credibilidad se vio seriamente deteriorada.

Wulff, antiguo vicepresidente de la Unión Demócrata Cristiana, partido al que pertenece Merkel, fue apoyado por la Canciller para llegar al máximo cargo de Alemania después de que renunciase en forma sorpresiva su antecesor, Horst Köhler.

Köhler, ex director del Fondo Monetario Internacional, se sintió ofendido por las críticas a unas declaraciones suyas en las que vinculaba la política exterior alemana a intereses económicos.

La elección de Wulff no fue fácil. El ex primer ministro de Baja Sajonia consiguió la mayoría de los votos en la tercera ronda de votación de la Asamblea Federal, integrada por representantes de todas las fuerzas políticas y sociales de Alemania.

Se impuso al candidato promovido por socialdemócratas y verdes, el luchador de derechos cívicos y ex disidente germano oriental Joachim Gauck.

En medio del escándalo en torno a Wulff surgieron voces, públicas y políticas, que demandan la renuncia del actual presidente y la asunción de Gauck.

Télam

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