Básquetbol.Sus extraordinarias conquistas en la NBA merecen disfrutar el hecho de ser contemporáneos de este deportista argentino único.

¿Quién inventó que hay que esperar a que la adrenalina decaiga, a que la espuma del exitismo baje o a que la Historia juzgue los acontemientos del pasado para no poder disfrutar ser contemporáneos de un hecho antológico? ¿A quién se le ocurrió que el mero hecho de compartir tiempo y espacio con un protagonista de un logro impensable no permite un análisis frío? Es más, ¿por qué un análisis debe ser frío, si al cabo lo que manda es la subjetividad, que es bien caliente por cierto? Y a Dios gracias…

Emanuel David Ginóbili convierte en natural todo suceso sobrenatural que realiza en la NBA. Como si sus logros ya no asombraran, se los minimiza o al menos no se tiene real dimensión de lo que implica en el deporte mundial.

Gana un título de la NBA en 2003 y la locura es abrumadora. Gana el segundo en 2005 y… «Ah, ¡mirá vos!». Gana el tercero en 2007 y… «¡Qué bárbaro!». Gana el cuarto en 2014 y… «¿Viste? No está viejo». Todo parece normal.

Manu llega al Juego de las Estrellas en 2005 y fluye sangre por la novedad. Repite en 2011 y… «Bueno, al fin de cuentas eso es un show y no es básquetbol».

En mayo de 2014, se convierte en uno de los integrantes del trío más ganador en la historia de los playoffs de la NBA, junto a Tim Duncan y a Tony Parker, y todo pasa. Se menciona que «Los Tres Grandes» de San Antonio desbancan a Earvin Johnson, Michael Cooper y Kareem Abdul-Jabbar (Los Angeles Lakers) y da lo mismo que sean Moe, Larry y Curly. Apenas tres chiflados.

Antes de comenzar su 14ª temporada en la mejor y más competitiva liga del mundo, al pasar vuela un dato que sólo se cita, se postea o se tuitea, sin parar la pelota y pensar: Ginóbili es el basquetbolista en actividad con mejor efectividad en la NBA, ya que ganó el 72,2 por ciento de los partidos que disputó. Detrás están Parker (71,9%), Duncan (71,3%) y LeBron James (66,9%), entre jugadores con 500 partidos. Todos nenes de mamá. Pero igual pasa inadvertido o minimizado.

Tiempo del postre. Ginóbili, Duncan y Parker le ganan a Boston como visitante y se convierten en el trío más ganador en las temporadas regulares de la NBA, con 541 victorias. Superan a Kevin McHale, Robert Parish y Larry Bird, justamente de los Celtics, y da lo mismo que sean Las Trillizas de Oro.

Naturalizar las conquistas extraordinarias de Emanuel Ginóbili es no animarse a disfrutarlas. ¿Para qué esperar a contarle la leyenda de Manu a los nietos, cuando la memoria comience a fallar? Mejor sentarse a ver cómo escribe la historia en tiempo real. Si no, a no quejarse después cuando ya no esté y la NBA parezca algo más lejano y menos luminoso.

Fuente: Clarin