El pan a $ 2,50, el precio que estableció la secretaría de Comercio hace cinco años como opción para los consumidores de menores recursos, hoy es -según los panaderos- “imposible de sostener”. Por eso, la Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines (FAIPA) comunicó a los comerciantes que la venta de este tipo de pan “no es obligatoria” dado que la inflación y la suba de los costos en la producción dejó obsoleta la iniciativa oficial, según la entidad.

La medida es sólo el “blanqueo” de una situación que se experimenta en la práctica: pocas panaderías, disponen de esta variante de pan (de hasta ocho piezas). Según una recorrida de Clarín, realizada ayer, de nueve panaderías consultadas en los barrios de Constitución, Boedo, Recoleta y el Microcentro, sólo seis lo tenían en venta. Una de ellas, lo hace “sólo de vez en cuando”, según comentó un vendedor, y otra lo ofrece, pero al doble de su valor. El pan arranca en $ 5 y la mayoría lo vende a 8 pesos el kilo.

José Luis, el dueño de una panadería del microcentro, cuenta que no lo vende porque “en este barrio no hay público para el pan de fonda, que es más rústico”. El precio promedio del pan es de $ 6 pesos el kilo, en todo el país. En la Capital Federal, es más alto: oscila entre 8 y $ 10 . Básicamente porque los alquileres de los locales son más caros. Y el precio surge de un prorrateo de los costos fijos del comerciante. “El precio de $ 2,50, había sido establecido como una forma de colaborar con el costo de vida de los sectores de menores recursos en el año 2006 e implicaba, según FAIPA, un subsidio a la bolsa de 50 kilos de harina que debía venderse a alrededor de $ 30”.

Pero “hoy, las condiciones son distintas: la inflación hizo crecer mucho los costos en estos años”, explicó Hugo Natale, secretario general de FAIPA. Sólo la harina aumentó un 60% en ese lapso, a pesar del subsidio , comentó. Según el empresario, el costo de las materias primas, sin considerar los impuestos, suma $ 3,80. ¿Cómo lo vamos a vender a 2,50?, dijo.

Entre los mayores costos, los empresarios anotan la mano de obra que impacta entre 30 y 35% en los gastos. Un dato no menor, respecto de la embestida de los panaderos es que, en febrero, el sector va a discutir nuevas subas de salarios con el gremio (FAUPA). En 2010, el ajuste, a nivel nacional fue del 29%.

Sucede que, por cada 95 kilos de pan que se elaboran, cada panadería necesita al menos un obrero, quien tiene un sueldo básico de $ 3.000 pero que, con todas las bonificaciones, casi duplica esa cifra, según FAIPA. “A los costos salariales, se suman los insumos, los servicios (luz y gas) y los alquileres”, explica Natale, según quien, un precio “razonable” para el pan sería de $ 6,50.

Según los panaderos, el pan es, entre los alimentos, el producto que menos aumentó a pesar de la inflación. Claro que, las panaderías cuentan -además- con la oferta de facturas, bizcochitos y otros productos que les permiten una mayor rentabilidad.

Fuente: iEco

Por Leo

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