Tras presentar una denuncia penal contra las autoridades de la Cámara de Diputados, la oposición insistió con su planteo reglamentario y le vació el recinto al Frente para la Victoria, que convirtió en ley la reforma con 134 votos.

En un debate opacado por la imagen de un recinto semivacío y la denuncia penal impulsada por la oposición, el Frente para la Victoria en la Cámara de Diputados cerró un capítulo iniciado hace tres años y sancionó en soledad la reforma y unificación de los códigos Civil y Comercial.

Con su planteo reglamentario, la oposición llevó a un segundo plano la discusión de fondo de la ley, que contiene cambios trascendentales en distintos aspectos de la vida cotidiana, y no participó de la sesión.

La norma –reflotada días después del encuentro entre la presidenta y el papa Francisco- obtuvo finalmente 134 votos a favor, al cabo de una sesión de casi ocho horas que culminó entre aplausos de la bancada oficialista y cánticos de la militancia y organizaciones civiles que bajaban desde los palcos.

Para lograr el quórum, el oficialismo solo contó con la ayuda de sus aliados tradicionales del Movimiento Popular Neuquino, el Frente Cívico por Santiago, el PJ La Pampa, el Movimiento Solidario Popular de Oscar Martínez, el Movimiento Popular Fueguino de Graciela Buyadjián y el FIS de Ramona Pucheta. Todos ellos votaron a favor.

La oposición bajó al recinto una vez que el tablero marcó 131 diputados, e impugnó en tono enérgico la legitimidad de la sesión, luego de pasar por los tribunales de Comodoro Py para denunciar al presidente de la cámara, Julián Domínguez, por los posibles delitos de “abuso de autoridad” e “incumplimiento de los deberes de funcionario público”.

Los bloques disidentes insistieron en que el dictamen de la bicameral cayó con la renovación parlamentaria del año pasado, y que además, como el Senado modificó el despacho, el proyecto debe ser girado a comisiones permanentes de la Cámara baja para continuar su trámite ordinario o ser habilitado en una votación sobre tablas con una mayoría especial.

Este argumento fue planteado a viva voz por Mario Negri (UCR), Graciela Camaño (Frente Renovador), Federico Pinedo (Unión Pro), Margarita Stolbizer (GEN), Elisa Carrió (CC) y Néstor Pitrola (FIT).

En tono más elevado, Carrió volvió a hablar además de un “atentado al orden constitucional”, como lo hizo desde que se creó la Comisión Bicameral para tratar el tema, en julio de 2012.

El kirchnerismo no se quedó callado e impuso su mayoría numérica para bloquear el planteo de la oposición, que tal como lo había anticipado emprendió la retirada, en una postal idéntica a la del Senado.

La presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Diana Conti, aseguró que el tratamiento del nuevo Código en sesión especial “cumple a rajatabla el mandato constitucional” del proceso de sanción de leyes.

La jefa del bloque, Juliana Di Tullio, consideró “una vergüenza que acudan a otro poder (del Estado) para impedir el tratamiento (del proyecto) en este cuerpo legislativo” y negó que el código haya tenido un “trámite exprés”.

En tanto, Domínguez le respondió la denuncia de los jefes de la oposición a través de una nota en la que rechazó “en forma absoluta y terminante” los cuestionamientos “en tanto el trámite otorgado al proyecto en cuestión no ha violentado la Constitución Nacional, ni el reglamento interno, ni la resolución aprobada por ambas cámaras que dispuso un tratamiento especial al proyecto”.

En diálogo con la prensa acreditada en el Congreso, Domínguez sostuvo que “el principio de que no hay dictamen no tiene ningún asidero” y consideró “incomprensible” la decisión de la oposición de ausentarse en el debate. El titular de Diputados pidió permiso para votar y recibió apoyos de toda la bancada oficialista ante la denuncia en su contra.

Di Tullio cerró el debate con un discurso de alto voltaje, en el que acusó a la oposición de generar un “vacío teatral” y de “reinventar las instituciones a su antojo”.

“Les interesa estar en Comodoro Py, en la televisión, en los diarios, en las radios, pero no les interesa dar el debate en el Congreso de la Nación”, disparó la jefa del bloque K.

Defensa en soledad

Con un importante número de oradores, el Frente para la Victoria debió defender en soledad el proyecto, ante un recinto con casi la mitad de las bancas vacías.

Los diputados coincidieron en que los cambios garantizan la “ampliación de derechos” para la realidad de la sociedad actual y destacaron las reformas en materia de matrimonio, divorcio, adopción y uniones convivenciales.

“No impedimos derechos; los ampliamos, los defendemos”, aseguró Diana Conti, titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales, al abrir el debate, y destacó además que “la impronta radical, socialista, de la izquierda, del peronismo, están en este Código”.

Conti reconoció en este sentido que el proyecto “no conforma a todos pero es plural”, y mencionó entre otras cosas que la iniciativa “da importancia relevante a los proyectos de incidencia colectiva, en consonancia con la Constitución”.

María del Carmen Bianchi remarcó que “se trata de un Código más igualitario que incorpora los derechos de las minorías y formas más sencillas de resolver la vida, como es el caso del divorcio respetando la decisión tomada, o la posibilidad de optar por el régimen patrimonial dentro del matrimonio”.

En el mismo sentido se expresó la aliada Alicia Comelli, del Movimiento Popular Neuquino: “lo que teníamos era anacrónico en materia de adopción, divorcio, matrimonio, temas que hacen a la vida cotidiana de los argentinos”, manifestó.

Comelli, quien integró la bicameral que analizó el proyecto, también resaltó que el proyecto tuvo un “debate muy amplio, escuchamos absolutamente a todos las voces”.

La presidenta de la Comisión de Legislación General, la camporista Anabel Fernández Sagasti, destacó la “decisión política” del Frente para la Victoria para avanzar con los cambios en la adopción y cargó contra el Frente Renovador, que pretendía avanzar con esa reforma pero no participó de la sesión, al igual que el resto de la oposición.

“Hubo varios legisladores que decían estar preocupados por la Ley de Adopción pero el único bloque que siempre tuvo la voluntad y la decisión política de avanzar en este tema es el Frente para la Victoria”, aseguró Fernández Sagasti.

Carlos Raimundi (Nuevo Encuentro) manifestó que el nuevo Código Civil y Comercial “expresa la complejidad de intereses que hay en nuestra sociedad”, y no los del Frente para la Victoria, ya que el proyecto tuvo un larga discusión en el Congreso y en audiencias públicas, “similar” a la discusión de la Ley de Medios.

“Este no puede ser el Código de una sola fuente de pensamiento”, señaló luego para reconocer la complejidad del proyecto.

Pero el consenso no fue total entre los presentes en el recinto: el artículo 19 del proyecto, que establece el inicio de la vida “desde la concepción” y elimina la frase “en el seno materno” volvió a ser cuestionado por algunos diputados, incluso del oficialismo, como Adriana Puiggrós, y las aliadas Comelli y Ramona Pucheta (FIS).

De todas maneras, se realizó una sola votación en general y en particular de los 2.671 artículos que contiene la reforma, que ahora deberá promulgar el Poder Ejecutivo.

Fuente: www.parlamentario.com