El Gobierno saliente de Felipe Calderón ordenó el despliegue de 11.835 soldados y 3.900 policías federales en 7 estados críticos. Busca contener al crimen organizado tras el asesinato de un alcalde y la aparición de decenas de cuerpos mutilados

Los niveles de violencia crecieron tanto en los últimos tiempos que Felipe Calderón decidió hacer un último intento antes de dejar la presidencia para combatir al narcotráfico en los estados más violentos del país: Michoacán, Nuevo León, Guanajuato, Zacatecas, San Luis Potosí, Coahuila y Tamaulipas.

Las secretarías de la Defensa Nacional y Seguridad Pública detallaron que “los militares tienen la encomienda de internarse en las zonas rurales, donde en los últimos días el crimen organizado ha ejecutado varias acciones, tales como la quema de vehículos y estaciones de gasolina”.

Según detalló el diario mexicano La Crónica de Hoy, el esquema operativo consistirá en “hacer puntos mixtos -con policías federales y estatales- de control móviles en las distintas ciudades donde se registraron los recientes acontecimientos violentos, así como unidades también mixtas de patrullaje”.

Días atrás, las autoridades hallaron el cuerpo del alcalde electo de Metehuala, en San Luis de Potosí, uno de los estados críticos. Edgar Morales, del Partido Revolucionario Institucional, y su jefe de campaña fueron acribillados.

La capital de San Luis Potosí y la zona norte del estado se han visto sacudidas en los últimos días por una ola de violencia atribuida a los cárteles de la droga, entre ellos, el hallazgo de 14 cadáveres dentro de una camioneta el pasado jueves.

Los alcaldes se han convertido en blanco de las organizaciones criminales en México, que buscan imponerse en algunas localidades. Al menos seis líderes municipales fueron asesinados en 2011 y 15, en 2010.

Infobae
Imagen: EFE

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