Tras 17 horas de debate a las 5.39 logró aprobar con 130 el proyecto en general que habilita la elección de los miembros del consejo de la magistratura con sólo un voto de sobra.El artículo 2, que eleva la composición del Consejo no tuvo los votos, pero la neuquina Comelli aclaró que no fue identificada. Rossi se quiso trompear con los radicales.

La Cámara de Diputados aprobó en general con cambios la reforma al Consejo de la Magistratura con 130 votos contra 123, tras 17 horas de debate que siguieron a un escándalo en la votación en particular.

El conflicto sucedió cuando el kirchnerismo pidió no votar artículo por artículo y el segundo, que es el que lleva de 13 a 19 los miembros del Consejo de la Magistratura, tuvo 128 votos en la pantalla, o sea, uno menos que lo necesario.

Julián Domínguez aclaró que había dos diputados que no se habían identificado e iban a votar a favor. La neuquina Alicia Comelli confirmó que no había sido identificada y por lo tanto era el voto que faltaba. La oposición decía que se había abstenido y se negaba a que vuelva a votarse.

«El tablero no tomó mi voto positivo. Nunca me abstuve porque en ese caso debería haber pedido autorización y no lo hice. Falló tablero, pero voté a favor», explicó Comelli tras la sesión.

Agustín Rossi se exaltó como nunca en estos ocho años de diputados y amenazó con cruzar al sector de la Ucr y resolver todo a los golpes. Fue detenido por Edgardo Depetri.

Rossi propuso repetir la votación pero la oposición no aceptó excusas y se fue del recinto. En soledad, el oficialista volvió a votar cada artículo con 130 votos, el númeor que tuvo aegurado todo el día y hasta garantizó con los discursos de los diputados.

El jefe del bloque oficialista había intentado impedir la votación en particular pero la oposición protestó y Carrió anunció que a las 8 denunciaría penalmente a Domínguez.

El cierre del debate fue a las 5 de la mañana. “No podemos negar los rasgos corporativos que tiene el Poder Judicial” y cargó contra la campaña que un grupo de ONGs encabezaron sobre algunos diputados para que se pronuncien por la negativa”, dijo Rossi.

“¡Generan un clima tan horrible que son profetas del odio, correos de malas noticias, tienen que dedicarse a construir una propuesta política en base al amor, el respeto y la paz. Dejen de agredir, de insultar, de descalificar!”, exclamó en medio de la euforia.

«La adhesión en las boletas que sólo el Frente Para la Victoria podrá cumplir no es fruto de ningún acuerdo, como puede pensar una mente calenturienta», se había quejdado Ricardo Gil Lavedra.

En ese sentido, sentenció que los diputados del radicalismo van «a votar enfáticamente por la negativa y el rechazo de este proyecto» porque -según aseveró- «creemos que la Constitución no es una teoría no es una práctica, es la Nación argentina hecha ley» y es la «única ante la cual hay que arrodillarse».

Además, lamentó que una ley de tanta «trascendencia» termine siendo tratada «en un clima enrarecido» y cuestionó el mecanismo utilizado por el oficialismo para aprobar la norma al sostener que «no parece ser el camino indicado para una norma que trata de cambiar en forma sustancial el funcionamiento de la justicia».

Jorge Yoma, Frente para la Victoria, enfatizó hoy a los gritos que la Cámara de Diputados no se merece «esta indignidad que viola el reglamento» al intentar votar en particular en forma conjunta la reforma del Consejo de la Magistratura.

«Sesionemos dentro de la legalidad. No nos merecemos esta indignidad que viole el reglamento de la Cámara. Presidente, imponga su ética, su dignidad, su envergadura moral en defensa del decoro de este Congreso», afirmó.

El proyecto ahora será debatido el martes en comisión del Senado y el miércoles 8 será ley.

Largo debate

La sanción se demoró por una serie de cambios que el mismo kirchnerismo impulsó a pedido de la Corte Suprema, que conservará las facultades presupuestarias y administrativas sobre el personal del órgano que designa y remueve jueces.

Carrió no dejó pasar la oportunidad y habló de un “pacto espurio” entre el titular del Máximo Tribunal, Ricardo Lorenzetti, y la presidenta Cristina Fernández, a quien acusó de “darle la caja y más de lo que dice la Constitución” para que el magistrado “le devuelva la sentencia”.

La denuncia generó gran impacto, aunque no fue la única que formuló la oposición. Tampoco faltaron quejas por otra de las novedades de la futura ley: los candidatos a consejeros deberán pertenecer al mismo partido o alianza en al menos 18 distritos -y no en los 24- por única vez este año.

De todas formas, el rechazo se encolumnó tras la “politización” de la Justicia, la nueva composición del Consejo -que será favorable al partido de gobierno- y el nuevo régimen de mayoría requerida para la toma de decisiones.

El radical Oscar Aguad había encendido en debate con una provocación que golpeó en el corazón del oficialismo: «Hubo un millón de personas en la protesta del jueves. No hubo colectivos ni choripanes. Junten un millón de personas espontáneamente. Eso era peronismo. Ustedes no son peronistas», gritó. «¡Gorila!», le responideron los kirchneristas.

“El corazón del proyecto es la partidización de la Justicia, que los jueces no respondan a la ley sino al partido, y que terminen siendo soldados de Cristina o del pingüino”, reprochó Patricia Bullrich (Unión por Todos).

En cambio, el oficialismo defendió la propuesta bajo el rótulo de la “democratización” de este poder. “Queremos a nuestro pueblo, démosle todas las oportunidades de votar que legítimamente se merece”, sostuvo la ultra K Diana Conti al abrir el debate.

Fernando “Pino” Solanas (Proyecto Sur) recalcó que este proyecto “no viene a favorecer el acceso de los pobres y los marginados a la Justicia y los Tribunales”. Por el GEN, Margarita Stolbizer sumó su rechazo: “No dejamos de salir del asombro de la arremetida oficialista para definir en días, casi en horas, una reforma tan estructural, tan profunda, que a nuestro juicio se lleva puesto parte de nuestro sistema institucional”, disparó.

En tanto, el riojano Jorge Yoma planteó que con la futura ley “deja de haber representación equilibrada” en el Consejo y que “se pone en riesgo la estabilidad de los magistrados y la libertad de conciencia de los jueces”. “Hacen una manipulación del término ‘democratización’ para ejercer la domesticación del Poder Judicial”, sostuvo.

“Otra vez nos estamos alejando de la gente, otra vez discutiendo la agenda que impone el oficialismo, ya ni siquiera como representante de la mayoría electoral sino como representantes de los intereses corporativos del grupo que gobierna”, agregó Gladys González, del Pro.

Su compañera de bloque Laura Alonso fue más allá y tildó a los legisladores kirchneristas de “traidores a la Patria”. Carlos Heller (Nuevo Encuentro) contraatacó: “Traidores a la Patria son los que entregaron el patrimonio nacional, los que defienden los intereses del mercado sobre los intereses de la ciudadanía”.

Fuente: La Politica Online