Nació y creció en un circo en donde aprendió las herramientas para hacer reír. En la calle lo llamaban por sus personajes como “El Mariachi Loco” o el “Payaso Mala Onda”, pero el Bailando hizo que explotara su popularidad.

En entrevista exclusiva con El Sensacional, el Bicho Gómez habló de su carrera y de sus temores más íntimos.

– ¿Cuándo sentiste que la pegaste?

-Me parece que arrancó con el “Mariachi Loco”, ahí la gente me empezó a reconocer un poco. Con el Payaso “Mala Onda” pasó lo mismo, fue muy fuerte. Pero me pasaba que la gente me reconocía siempre por los personajes y nunca por el nombre. Recién ahora me empiezan a conocerme como el Bicho Gómez.

– ¿Cuánto sirve la tele para el levante? ¿Es fundamental o hay mucho mito?

-Sirve para el levante, yo con esta cara no te podría decir otra cosa (risas). Si vos me ves a mí, gordo, petiso, con cara de boludo, decís “sí, a este pibe lo salvó la tele”. Hay de todo, pero eso sí, después depende de la persona, porque las minas que se le acercan a Echarri no son las mismas que se me acercan a mí. Pero se acercan.

– ¿A qué le tenés miedo? ¿Tenés alguna fobia?

-Tengo miedo a morirme, como puede tener la mayoría de la gente, no me gustaría morirme tan pronto para poder ver crecer a mis hijos, un día conocer algún nieto si es que tengo, morirme en el momento exacto, ni antes ni después.

– ¿Qué talento oculto tenés que la gente ni se imagina?

-Es tan oculto que ni yo lo sé, es muy oculto (risas). Por mi pasado circense llevo algunos talentos de destreza, pero no es algo que me destaque de lo demás, porque todos los cirqueros hacen lo mismo. Para la música tengo ritmo de percusión, puedo agarrar una batería y acompañarte, unos bongos, pero no es un talento, es que soy un caradura, no es para que la gente diga “uh, mirá que hijo de puta como toca”.

– ¿Cuál es tu puteada favorita?

-“La concha de tu madrina” digo siempre, es un poco más leve. Como por ahí con tu madrina no tenés relación, no te ofendés tanto. Es más cariñosa.

– ¿Cuál es el gol que más gritaste en tu vida?

-El segundo de Maradona a los ingleses, sin duda, ese rompió todo, fue el más divino al margen del gol de la final. Lo viví así porque era contra Inglaterra y son de una generación que vivió muy cerca lo de la época de Malvinas y ese gol fue el que más grité. El que hizo con la mano uno medio que dudaba, pero el segundo fue impresionante hasta la emoción.

– ¿Si no fueras lo que sos, qué otro trabajo te gustaría?

-Yo soy actor por consecuencia, digamos, porque estaba destinado a ser actor de circo y siendo artista de circo no hay otra posibilidad. Me hubiese gustado ser jugador de fútbol, me asombra mucho esa cosa medio de rockero que entra al estadio y hay siempre multitudes, eso es algo que me asombra. No sé si quisiera ser un rockstar, pero me parece muy groso. Ahora tengo exceso de peso y exceso de años, pero en mi época era bastante reconocido futbolísticamente. Jugaba de nueve, con un estilo Claudio Paul Caniggia, corría súper rápido, pero por la altura no servía para cabecear ni para hacer de barrera.

– ¿Qué trabajo no harías ni en pedo?

-Funebrero, o trabajar en esas cosas de sepelios. Trabajar con el dolor de la gente no podría ni en pedo.

– Si pudieras tener un “superpoder”, ¿cuál elegirías?

-Me gustaría el poder de escuchar lejos, para saber qué mierda están hablando los demás. A veces ves que se juntan y decís “¿qué estarán diciendo?” y justo te miran y sabés que están hablando de vos, pero no sabés qué están diciendo.

– Te moriste. ¿Qué debería decir tu lápida?

-Me lo imagino con mis amigos, pero yo no sé si mis amigos irán al cielo. Yo iría donde estén mis amigos, todos quieren ir al cielo pero yo iría donde estén ellos, que calculo que los que yo conozco irán al infierno y prefiero ir ahí. El cielo por ahí es aburrido, te encontrás con Ghandi, Teresa de Calcuta, todos sentados, tranquilos.

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