En la Rosada se fijaron al primero de agosto, el Día de la Pachamana, como el punto de inflexión de la pandemia en la Argentina. Creen que para el momento del festejo ancestral de la Madre Tierra, la campaña de vacunación habrá alcanzado la etapa de efectividad clara en la contención de muertes e internaciones que hoy permite a Europa y Estados Unidos vivir con mayores grados de normalidad.

 

Cerca de Alberto Fernández creen que las próximas semanas van a ser claves para dar un golpe de timón con la situación sanitaria, lo que permitirá iniciar en agosto un sendero de recuperación económica más sostenido.

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El moderado optimismo oficial se basa en la combinación de una mayor provisión de dosis con u aumento en la capacidad de inocular. Al inicio de la campaña de vacunación en las charlas del Consejo Federal de Salud, que nuclea a todos los ministros del país, pronosticaban que el sistema podía aplicar normalmente 4 millones de dosis por mes y con esfuerzo llegar a los 6 millones.

Al inicio de la campaña de vacunación los ministros de Salud de todo el país estimaban que con el sistema funcionando a tope se lograría vacunar a 6 millones de personas por mes. La semana que pasó la Rosada se sorprendió al recibir los datos de Junio: más de 8 millones de vacunados.

Cuando los datos de junio llegaron a los despachos de la Rosada, la sorpresa fue mayúscula: El mes pasado se aplicaron ocho millones y medio de dosis y el viernes que pasó se superaron las 470 mil dosis aplicadas en el día.

 

Los números sorprendieron y esperanzaron al Gobierno, y atribuyen ese logro no tanto a la gestión sino a la adhesión que tiene la vacuna en los argentinos, en niveles muy superiores a otros países que disponen de más dosis pero tienen una población con altos índices de rechazo a las vacunas. En la Argentina la adhesión a la vacuna roza en la población adulta el 80% muy por encima del 60% al 70% de países desarrollados.

«Es impresionante la gente milita la vacunación, anota y trae a los abuelos, hermanos, tíos», afirmó a LPO un importante funcionario del Gobierno.

Carla Vizzotti y Vilma Ibarra anunciaron esta semana la firma del DNU que despeja el ingreso de Pfizer en la Argentina.

 

El país ya tiene 26 millones de dosis y espera recibir más de 10 millones sólo en la primera quincena de julio. Se suma a los envíos programados la entrada en producción de la planta de Richmond que promete alcanzar en agosto un promedio de un millón de las escasas segundas dosis de Sputnik por mes y la reciente firma del DNU que habilita el ingreso de Pfizer, clave para vacunar a los niños de 12 a 18 años.

Hasta el momento, se vacunó más del 37% del total de la población con al menos una dosis y el 9% con las dos. Con este ritmo acelerado, en la Rosada creen que pueden superar el 50% de la población total vacunada con al menos

Si se toma la «población objetivo», esto es los mayores de 18 años, esos porcentajes suben bastante y por eso este sábado el Ministerio de Salud celebró que ya la mitad de ese franja fue vacunada con al menos una dosis.

 

El Gobierno hizo comparaciones con otros países como Estados Unidos, que con esos niveles de aplicación comenzó a transitar la anhelada «nueva normalidad». Por eso creen que no hace falta llegar a la inmunidad del rebaño, pautada para un 70% vacunado con las dos dosis, para abrir la economía y encarar la reactivación del país, justo cuando arranca la campaña electoral.

 

En la Rosada aseguraron a LPO que, a menos que la variante Delta se vuelva incontrolable, no se volverá a imponer una cuarentena dura si se cumplen estas metas de vacunación.

En los días previos al último cierre, la ocupación de camas de terapia intensiva rozó el 80% que es el umbral donde el sistema colapsa. Hoy ese porcentaje bajó al 65% a nivel país y al 61% en el AMBA. En la Casa Rosada atribuyen el descenso al avance de la vacunación.

 

Para eso es clave el descenso en la ocupación de las camas UTI que de acuerdo a lo que explican en el Gobierno, se comenzó a sentir en los conglomerados urbanos gracias al avance de la vacunación. Como se reduce la hospitalización, se reducen las muertes. En la previa del último lockdown, la ocupación de UTIS rozó el 80%, que es la barrera donde el sistema entra en riesgo de colapso, con las dramáticas imágenes de gente muriendo sin atención en la calle o los pasillos, una postal que la Argentina no vivió.

Hoy la ocupación de UTI está apenas por encima al 65% a nivel país y del 61% en el AMBA. Las personas internadas bajaron del rango de los 7.000 al rango de 5.000. Un cambio importantísimo.

La semana pasada el Ministerio de Salud difundió un estudio realizado sobre una muestra de más de 400.000 personas mayores de 60 años que confirmó que una sola dosis de las vacunas Sputnik V y AstraZeneca lograron reducir entre un 70 y un 80 por ciento la mortalidad.

 

En el Gobierno explican que el número de muertos por día aún no bajó sensiblemente porque los números de hoy son el impacto de un mes atrás. Por la aceleración de la vacunación de junio y julio estiman que ese número bajará ostensiblemente en las próximas semanas.

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