El Parlamento portugués comenzó el debate final del Presupuesto 2013, el más duro que se recuerda en la historia del país, con miles de personas reclamando en las calles contra los fuertes recortes de gasto público y aumentos de impuestos incluidos por tercer año consecutivo.

La aprobación del proyecto, exigido por el rescate financiero y que ya fue aprobado en su conjunto el pasado 31 de octubre, tiene ganatizada su aprobación gracias a la mayoría absoluta del Ejecutivo conservador.

La mayoría absoluta de la que goza el Gobierno conservador gracias a la alianza de socialdemócratas (PSD, centro derecha) y democratacristianos (CDS-PP, derecha) garantiza su aprobación.

Sin embargo la oposición de izquierdas rechaza frontalmente el documento y anunció que votará de nuevo en bloque, como hizo el mes pasado, en su contra.

Los diputados discutirán y votarán este martes las numerosas enmiendas y añadidos a un texto que está en el centro de la discusión política desde hace casi tres meses, informó la agencia de noticias EFE.

Tras aquella aprobación del documento en general, se abrió un largo proceso para que los bloques pudieran hacer modificaciones, aunque la mayoría serán rechazadas hoy durante las diversas votaciones previstas, según adelantaro voceros de los partidos en el poder.

Fuera del Parlamento se concentran miles de personas convocadas por el mayor sindicato luso, la comunista CGTP, y otros movimientos sociales en protesta por los recortes que incluye el Presupuesto.

El secretario general del Partido Socialista, Antonio José Seguro, censuró de nuevo el documento presupuestario en declaraciones a los periodistas.

El líder de la oposición, cuyo partido perdió el poder en las elecciones anticipadas del año pasado, reiteró que los presupuestos ahondan en una austeridad que «no sólo no resuelve los problemas del país, sino que los agrava».

El duro Presupuesto para 2013 monopoliza la política prácticamente desde principios de septiembre, aunque desde entonces el documento sufrió muchos retoques y algunos cambios significativos.

El primer ministro, Pedro Passos Coelho, inauguró la polémica cuando anunció, en septiembre, que aumentaría en siete puntos la contribución que pagan los trabajadores a la Seguridad Social y rebajaría la cuota correspondiente a las empresas.

Pero el Gobierno desistió de aplicar la medida tras las muchas críticas que generó -incluso de los empresarios y líderes conservadores- y las multitudinarias manifestaciones de rechazo que se realizaron el pasado 21 de septiembre.

El Ejecutivo optó finalmente por aplicar una fuerte suba del impuesto sobre la renta, que aumentará en una media del 30% la presión fiscal que sufre los portugueses y que igualmente fue muy criticada por la oposición de izquierda, sindicatos y organizaciones sociales.

El gobierno defiende las medidas de austeridad presupuestarias como la única forma de garantizar la reducción del déficit público exigida por el rescate financiero de 78.000 millones de euros concedido el año pasado a Portugal.

Fuente: Télam