El gobierno de Barack Obama teme que Pekín se apropie de manera ilegal de una de las zonas de navegación más estratégicas del mundo

El clima entre el gobierno de Barack Obama y el de Pekín nunca fue el mejor de todos y desde hoy está aún un poco más tenso debido a que Estados Unidos envió un barco de guerra a las disputadas islas Spratly en el mar de China Meridional, según confirmó a la cadena de noticias CNN un alto mando militar.

El destructor «USS Lassen» atravesó la zona de 12 millas en torno al arrecife de Subi. Aviones de reconocimiento estadounidenses controlaron la maniobra del barco, en una acción con la que Washington quiso subrayar su derecho «a la libre navegación en aguas internacionales», indicó el portavoz.

Es que Estados Unidos teme que China tome el control de una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, por donde transita un tercio del comercio mundial de petróleo.

Tensión que crece

La acción empeora las tensiones que existen desde hace años en torno al archipiélago. Tanto Pekín como Taiwán, Vietnam, Brunei, Malasia y Filipinas reclaman las islas. Las Spratly se encuentran en una de las rutas de navegación marina más importantes del mundo y se cree además que allí hay grandes reservas de gas y petróleo.

El ministro de Exteriores chino, Wang Yi, respondió de manera inusualmente rápida y llamó a Estados Unidos a no causar conflicto. «No deberían actuar de manera irreflexiva y hacer mucho ruido por nada».

Lu Kang, portavoz del ministerio, confirmó poco después que el destructor fue observado y que le lanzaron advertencias durante la maniobra. Pekín calificó la medida de «ilegal» y dijo que actuará «de forma decidida contra acciones provocadoras deliberadas de otros países».

China está ampliando algunos arrecifes de coral rellenándolos artificialmente para formar islas, una de las cuales servirá además para el despegue y aterrizaje de aviones.

Con el paso del barco, que ya había sido insinuado hace una semana, Washington desafía las aspiraciones chinas sobre el territorio. Alega que no pueden ser aguas territoriales cuando los arrecifes estaban bajo el agua antes de ser rellenados.

Washington cree que Pekín quiere poner bajo su control militar gran parte del mar de China Meridional a través de esas islas artificiales. Por el contrario, las autoridades chinas argumentan que las islas se usarán también para fines civiles.

En mayo se había producido ya un enfrentamiento por las islas y arrecifes entre China y Estados Unidos, cuando un avión de reconocimiento norteamericano sobrevoló la zona con un equipo de CNN a bordo. La Marina china instó a la aeronave varias veces a retirarse. En agosto, Pekín enció cinco barcos militares a la costa de Alaska que llegaron a entrar en la zona de exclusión de 12 millas mientras el presidente, Barack Obama, se encontraba de visita en el estado.

Fuente: Diario Hoy