Mientras el Partido Comunista sostiene que las exigencias de sufragio universal «no son legales ni razonables», manifestantes chocaron contra bandas que llegaron «de la nada» para enfrentarlos en la calle

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Manifestantes prodemocracia y ciudadanos contrarios a ellos, que muchos señalan como activistas enviados por Pekín, han protagonizado pequeños enfrentamientos en dos de las zonas ocupadas por el movimiento en la sexta jornada de protestas que vive la ciudad.

Los altercados han ocurrido en la zona comercial local de Mong Konk, el barrio más denso, y en Causeway bay, donde suelen acudir los turistas chinos del continente a realizar sus compras en esta época del año, una semana festiva en el país asiático -salvo en Hong Kong, donde sólo tuvieron dos días festivos, miércoles y jueves-.

«Son gente pagada por el Gobierno, no son de aquí, no hablan bien cantonés»

Al parecer, las disputas se han producido cuando ciudadanos contrarios a la ocupación de la calle comenzaron a desmontar las tiendas y las barricadas de los jóvenes manifestantes en estas dos zonas.

Mientras en Causeway Bay se controló la disputa rápido, en Mong Kok el ambiente está más caldeado y se están produciendo diversos enfrentamientos verbales entre ciudadanos, que casi han llegado a traducirse en enfrentamientos físicos.

Cientos de ciudadanos -en su mayoría, hombres- han rodeado la última tienda que queda en pie de los manifestantes, y que los jóvenes intentan mantener.

Los estudiantes -en menor número- han organizado tres filas humanas para que los ciudadanos que protestan contra la ocupación no puedan acceder allí.

Los choques han sido inevitables y la zona comercial quedó paralizada

Diversos agentes de Policía, que han acudido a la zona para asegurar el orden, también han organizado una cadena humana para sostener a las cientos de personas que tratan de alcanzar a los jóvenes enfurecidos, comprobó EFE.

La Policía les insiste en que «si quieren sentirse seguros, no se enfrenten a los manifestantes», y ya han interceptado a un ciudadano que pretendía agredir a los manifestantes.

«Llegaron de la nada, son gente pagada por el Gobierno, no son de aquí, no hablan bien cantonés (dialecto que se habla en Hong Kong)», explicó a EFE una joven de 26 años llamada Cynthia integrante del movimiento prodemocrático que ha demostrado ser muy pacífico estos seis días.

Pekín afirmó este viernes que las autoridades no harán ninguna concesión a los militantes prodemocracia de Hong Kong y añadieron que su causa está «condenada al fracaso».

Los estudiantes, motores del movimiento que paraliza en buena parte desde el domingo la ex colonia británica, aceptaron dialogar con el Gobierno local.

Pero no quieren bajar la presión mientras no sean escuchadas sus reivindicaciones: exigen la instauración de un sufragio universal pleno y la dimisión del jefe del ejecutivo local, Leung Chun-ying, que ha recibido un apoyo manifiesto de China.
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Las exigencias de sufragio universal «no son legales ni razonables», advirtió el Diario del Pueblo, órgano del Partido Comunista en el poder, en un editorial de tono alarmista.

Los manifestantes están sublevados por la decisión china, anunciada en agosto, de aplicar el sufragio universal en la elección del jefe del Ejecutivo en 2017 pero guardando el control de las candidaturas.

«Hacer respetar la decisión» del comité permanente de la Asamblea Nacional Popular (Parlamento) es «una decisión necesaria y la única decisión» posible, escribe el diario.

Se trata de la crisis más grave en Hong Kong desde la reincorporación a China en 1997

Las manifestaciones son «contrarias a los principios legales y están condenadas al fracaso», añade.

Según los analistas, Pekín anda con pies de plomo en esta crisis política, la más grave en Hong Kong desde su retroceso a China en 1997, y teme un contagio democratizador.

Fuente: Infobae – AFP – EFE