SANA (Reuters) – Decenas de miles de seguidores y opositores del presidente yemení Ali Abdullah Saleh llevaron adelante manifestaciones rivales el viernes en la capital, en una prueba para el apoyo del veterano líder que está en el poder desde hace 32 años.

Manifestantes fuera de la Universidad Saná repitieron las consignas que se han escuchado en todo el mundo árabe desde los levantamientos en Egipto y Túnez: «El pueblo demanda la caída del régimen».

A unos 4 kilómetros, leales al Gobierno expresaban su apoyo a un líder que dicen ha mantenido unido al fracturado y empobrecido país tribal. «El creador de la unidad está en nuestros corazones. No lo vamos a abandonar», gritaron.

Al menos 17 personas murieron en los últimos nueve días en una sostenida oleada de protestas contra Saleh en toda la nación, impulsada por la caída de los presidentes de Egipto y Túnez. Saleh aseguró que no cederá ante «la anarquía y los asesinatos».

El líder yemení, aliado de Estados Unidos contra el ala de Al Qaeda que ha lanzado ataques en el país y el exterior, está luchando por poner fin a las protestas surgidas en el Estado más pobre de la Península Arábiga.

También está intentando mantener una frágil tregua con los rebeldes musulmanes chiíes del norte y contener una insurgencia secesionista en el sur.

En la ciudad de Taiz, 200 kilómetros al sur de la capital, alrededor de 10.000 personas se manifestaron contra el Gobierno.

Testigos dijeron que la policía estuvo presente en los dos actos en Saná para evitar que alguno de los grupos confrontara al otro.

Por Marta

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