En fútbol, el Sub 23 que dirige Olarticoechea desperdició varias chances para convertir y luego lamentó su ineficacia. El equipo buscará el domingo recuperarse ante Argelia.

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A veces el fútbol va contra la corriente, descarta todo tipo de lógica; pero otras tantas, como en este caso, en el debut del equipo del Vasco Olarticoechea en los Juegos Olímpicos de Río, el fútbol refleja bastante bien la realidad.

Porque el poco tiempo de trabajo quedó al desnudo, porque el cambio de rol de algunos jugadores no dio el resultado esperado y porque si bien Argentina tiene individualidades para confiar en recuperarse de este duro 2-0 inicial ante Portugal y llegar lejos en la competencia, aún no está ensamblada como equipo. Y eso se nota.

El experimento no le salió bien al Vasco Olarticoechea. Al menos una parte del plan no lució lo suficientemente aceitada. Justo el sector defensivo que más buscó proteger fue el más fácil de filtrar para los portugueses. Porque Lisandro Magallán se quedaba a mitad de camino en el lateral derecho y Lautaro Gianetti salía a destiempo para cubrirle la espalda.

Por ese sector, a los 5 minutos de juego apareció Bruno Fernándes y definió con clase, al ángulo de Rulli, pero Cuesta llegó justito a salir y el asistente anuló el grito de Portugal en una jugada muy fina.

El comienzo fue un parto para el equipo del Vasco, que fue haciendo pie con el correr de los minutos. Y allí apareció el otro costado de su idea: que José Luis Gómez, por derecha, y Cristian Espinoza, por izquierda, desbordaran por su banda o tiraran diagonales profunda para sorprender en ataque.

El hombre de Lanús fue la carta de ataque más profunda del primer tiempo para Argentina. Tuvo dos chances claritas -una definió ancho y la otra alcanzó a desviarla y se fue cerca- y otras dos con centros atrás que no definieron con justeza Correa y Calleri.

Si bien mostró poco juego asociado, la Argentina creció a partir de sus individualidades. Con Correa flotando detrás Podstawski, el mediocampista de marca de los portugueses, y Calleri haciendo el trabajo sucio de bajar, pivotear, tocar y salir a buscar la devolución al corazón del área.

Ese buen cierre de la primera mitad se extendió en el comienzo del complemento. Y enseguida Calleri tuvo la chance que merecía. Capturó un pase largo de Gómez, le ganó en la carrera a Tobías, se la picó al arquero y el travesaño se lo negó.

El ingreso de Pavón (por Magallán) era lógico, lo pedía el partido. Apuntaba a armar un equipo más armónico, con Gómez otra vez en su lugar natural, como lateral derecho. Pero ni siquiera llegaron a acomodarse que llegó el remate seco de Paciencia que alteró los planes y puso arriba a Portugal.

Desde ese momento, Argentina jugó a lo que pudo y no a lo que quiso. Olarticoechea tiró todo a la cancha, con los ingresos de Lo Celso y Simeone. Pero no tuvo juego: sólo apostaba a arrestos individuales. A que Pavón gambeteara a dos rivales por derecha o a que Gio pudiera capturar en el área algún envío cruzado.

El gol de Pité, que se le escurrió a Rulli (el ex Estudiantes había hecho un buen partido hasta ahí), fue el mazazo final para un debut a contramano del equipo argentino.

Buscó defenderse más que nunca y defendió peor que nunca. Cuando quiso corregir, cuando intentó armar una formación más acorde a las características de los jugadores, llegó el gol de Paciencia del que no pudo recuperarse. Ni el tiro del final le salió, en esa chilena de Gio que sacaron en la línea.

Este equipo olímpico tiene un nuevo obstáculo que saltar. Después de los problemas organizativos, después de todas las ausencias, ahora tiene que renacer en plena competencia. Habrá que ver si puede hacerlo.

Singular versión del himno

Las estrofas del himno nacional argentino comenzaron a sonar en el Estadio Olímpico antes del partido contra Portugal. Los jugadores de Olarticoechea, en una perfecta fila, no se sorprendieron ante los primeros acordes ya que no tenían nada diferente al habitual.

Pero se excluyó la extensa parte instrumental que comúnmente genera la euforia de los hinchas. El emblema nacional sonó ya desde la parte cantada, aunque pocos fueron los futbolistas nacionales que se animaron a seguirle la línea a una versión con algunos ‘retoques’ que confundieron a propios y extraños.

Brasil decepcionó en su estreno

Brasil, capitaneado por el crack paulista Neymar, decepcionó en su debut en los Juegos Olímpicos Río de Janeiro 2016, al empatar sin goles ante Sudáfrica, que jugó en inferioridad numérica los últimos 30 minutos de un partido correspondiente al Grupo A.

El conjunto entrenado por Mario Micale, que busca la primera medalla de oro olímpica para el fútbol de su país, marchó con una fría despedida en el estadio Mané Garrincha de la capital Brasilia.

Apenas algunas acciones individuales de Neymar, culminadas con remates desde afuera del área, fueron los argumentos con los que Brasil pretendió vulnerar -sin éxito- a un aplicado equipo sudafricano que a los 15 minutos del segundo tiempo sufrió la expulsión de su defensor Mothobi Mvala por doble tarjeta amarilla.

El Grupo A quedó con sus cuatro equipos igualados en un punto y en blanco, ya que el previamente Irak y Dinamarca igualaron 0-0 en el mismo escenario.

En la próxima fecha, Brasil se enfrentará con los iraquíes y Sudáfrica se medirá con Dinamarca, ambos partidos en Brasilia.

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