Un caso de Mendoza

Iban a enfrentar una posible pena de 3 a 10 años de prisión. Pero le ofrecieron casi 500.000 pesos a la víctima, que los aceptó, gracias a una reciente modificación del Código Penal permite reparar los delitos penales con dinero. «El que tiene plata se salva», se quejó el fiscal.

Después de siete años y medio de idas y vueltas, cuatro rugbiers no serán juzgados por haber golpeado de manera salvaje a otro chico a la salida de un boliche. La reforma del nuevo Código Penal les permitió a los deportistas eludir la prisión a cambio de otorgarle a la víctima la suma de 425 mil pesos.

Corría el año 2008 cuando Valentín Azpilcueta fue atacado por cuatro rugbiers a la salida de un boliche en Mendoza.Luego de la golpiza, el joven que en ese momento tenía 17 años, terminó inconsciente y tuvo que ser operado por una doble fractura de mandíbula . Por aquel hecho se iniciaron acciones legales que preveían penas que van de los 3 a los 10 años de prisión. Sin embargo el nuevo inciso 6 del artículo 59 del Código Penal les permitió a los deportistas poder evitar la cárcel.

La novedad en cuestión sostiene que una causa puede extinguirse «por conciliación o reparación integral del perjuicio, de conformidad con lo previsto en las leyes procesales correspondientes (de cada provincia)». Entonces éste fue el planteo realizado por los abogados defensores de los rugbiers que fue aceptado por la víctima, tras escuchar la cifra: 348.700 pesos actualizados, es decir unos 425.000 pesos (el valor de una camioneta 4×4 de las más económicas, para poner un ejemplo), además de los honorarios de sus dos abogados.

Según cuenta el diario mendocino Los Andes, este planteo es el primero que se raliza en aquella provincia. El fiscal Fernando Guzzo explicó que este tipo de acuerdo se sostiene sobre la aceptación de las víctimas y disparó: “El mensaje que se da la sociedad es que el que tiene plata se salva y el que no la tiene que la consiga. Ése es el mensaje de la reparación integral”.

En los próximos días se realizará otra audiencia -con todos los imputados presentes- en la que se cerrará el acuerdo,se extinguirá la causa y todo quedará en nada. «Si llego a un acuerdo es por mi familia, por mi salud y para cerrar una etapa de mi vida. No me importa lo económico. Por suerte vivo bien por mi familia. Mi aceptación (del acuerdo) es moral y social. No tengo resentimiento ni ideas de venganza, perdonaría lo que pasó», dijo Azpilcueta, que ahora tiene 25 años.

Fuente: Clarin