En otra iniciativa para podar subsidios, la Presidenta intenta segmentar el boleto de colectivo en la Capital Federal. Pero el proyecto choca con las imposiciones de Guillemor Moreno quien impide el ingreso de las nuevas máquinas validadoras que están en Brasil y República Checa.

Cristina Kirchner pretende estratificar el precio del boleto de colectivo en la Capital Federal. La iniciativa intenta continuar con la poda de subsidios exceptuando a jubilados, estudiantes y beneficiarios de planes sociales. Pero choca con un obstáculo insólito: El secretario de Comercio, Guillermo Moreno impide el ingreso las nuevas máquinas validadoras.

La estrategia se suma a la quita de subsidios de otros sectores en una medida que intenta equilibrar la balanza comercial.

La Nación explica en su edición de hoy que las máquinas del sistema SUBE que hace pocos meses terminaron de instalarse en todos los colectivos (y aún se siguen colocando en el Conurbano), no tienen la tecnología para segmentar el boleto.

Las validadoras esperan en Brasil y República Checa que la secretaría de Comercio de la para su ingreso al país. Allí, fueron fabricadas por una Unión Transitoria de Empresas (UTE) conformada por las empresas Metronec, del grupo Roggio; la española Indra y Siemens luego de haber ganado la primera licitación de U$S 64 millones.

Cómo adelantó La Política Online a mediados de noviembre pasado, los cambios en el mecanismo de los subsidios destinados a los colectivos, trenes y subtes arrancarán al término de las vacaciones veraniegas y se instrumentarán por medio del SUBE, el sistema único de boleto electrónico.

Si bien aún no hay mayores precisiones operativas, la idea de los funcionarios es otorgarles a los usuarios seleccionados por su poder adquisitivo y condición social una determinada cantidad de dinero por mes en sus tarjetas SUBE para que puedan afrontar las nuevas tarifas con aumentos que se aprueben para los colectivos, trenes y subtes.

En 2010, los subsidios al trasporte rondaron los $10.000 millones. En 2011, los beneficios ascendieron a unos $18.000 millones.

En el caso de los colectivos urbanos, los subsidios ya superan los $1.100 millones mensuales. La mayor parte de ese monto –$870 millones–va a parar a las líneas de corta y media distancia de la región metropolitana en concepto de compensaciones tarifarias y reconocimiento de mayores gastos de operación, salarios y combustibles. En promedio, cada uno de los 16.000 colectivos que prestan servicio en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires recibe un subsidio mensual de $ 54.375.

La Política Online

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