Lo que está ocurriendo con la Fragata Libertad, que se encuentra amarrada sin poder zarpar en un inhóspito y remoto país africano, desencadenó una crisis sin antecedentes en la historia reciente de nuestro país.

Estamos ante un auténtico papelón internacional que pone de manifiesto, una vez más, que el kirchnerismo ha ubicado a la Argentina como una nación absolutamente marginal en el concierto de los países del mundo. Tras casi diez años de gobierno K en la Rosada, nuestro país carece de poder político, económico y militar para defender sus intereses. Y ni siquiera es capaz de responder a las provocaciones y agresiones como las que se están cometiendo en Ghana.

Desde hace años, Cristina y su esposo muerto se llenaron la boca defendiendo que se la haya pagado al contado, en efectivo y por adelantado (sin que nadie lo pidiera), alrededor de 10 mil millones de dólares al Fondo Monetario Internacional, diciendo que así el país ganaría en autonomía, se le abriría el acceso a mercado de capitales y la Argentina se “reinsertaría” en el mundo. Esto se sumó a los distintos canjes de deuda que, en lugar de haber servido para regularizar la situación de nuestro país, sólo beneficiaron al puñado de bancos que cobraron multimillonarias comisiones. También obtuvieron su tajada políticos que forman parte del poder y allegados a ellos.

La realidad es que los supuestos beneficios nunca llegaron. Y los fondos buitres, que quedaron fuera del negocio, ahora están al acecho y lograron el embargo de la fragata. Lejos de aprender la lección, el Gobierno K sigue colmando de beneficios a la llamada patria financiera, que está obteniendo ganancias históricas en nuestro país gracias, entre otros factores, a un esquema impositivo que no grava la renta financiera y permite llevar la usura a niveles que ya se tornan insostenibles para la ciudadanía.

Para colmo, la gente tiene que soportar las medidas estalinistas impulsadas por la Casa Rosada que prohibieron comprar dólares como forma de conservar ahorros. El motivo, nunca blanqueado por el Gobierno, es que el Banco Central está utilizando casi todas las divisas norteamericanas que circulan en el mercado doméstico para seguir pagando los compromisos de la deuda pública, sin ningún tipo de auditoría previa. Esta decisión de no investigar responde a los grandes negociados que, desde hace décadas, se han tejido en torno a los refinanciamientos de los compromisos asumidos por nuestro país, cuando la propia Justicia determinó que se trata de una deuda absolutamente ilegal e ilegítima.

Todo este conjunto de medidas hacen que, en el plano nacional, la Argentina sea considerada un país “bananero”. Por eso, cualquier nación se nos anima, tal como lo hizo Ghana, que se atreve a retener ilegalmente un buque de la Armada cuando, según la tradición de las relaciones internacionales, este acto es equivalente a una suerte de declaración de guerra.

Ghana es uno de los tantos países africanos abundantes en recursos naturales (especialmente oro y petróleo) y desde hace siglos viene siendo saqueado por los intereses trasnacionales. Por eso, gran parte de su población vive en situaciones de pobreza o indigencia, mientras que enfermedades como la malaria y el sida hacen estragos en la población.

Se trata de una nación que recién logró su independencia política en 1957 y que, durante sus 55 años como país soberano, sufrió varios golpes de Estado. Incluso, hasta el año 1991, estuvo gobernada por un dictador militar.

Ayer, en lugar de haber salido a defender los intereses nacionales, Cristina Kirchner apareció en público para hablar sobre temas que nada tienen que ver con la realidad. Evitó referirse a la delicada situación que padecen las más de 300 personas que forman parte de la tripulación del buque argentino. En otras palabras, fue una verdadera falta de respeto, indigno de la investidura que lleva.

La Fragata Libertad no es una lancha menor. Se trata, nada más y nada menos, que del buque insignia de nuestra Armada, que no solamente fue construido durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón para que los guardiamarinas completen su formación profesional. También fue concebido para difundir, en cada uno de los puertos en los que recala, la realidad geográfica, cultural y económica de nuestro país, siendo una suerte de embajada itinerante.

Además, la fragata fomenta las relaciones navales internacionales, estrechando los vínculos profesionales y de amistad con las armadas de otros países. Por eso, además de los guardiamarinas argentinos, se encuentran varados en Ghana efectivos de otros países. El futuro es negro. La embarcación, que es símbolo de nuestra Armada, puede llegar a terminar siendo vendida en una subasta, como si fuese el auto viejo de una persona que no pudo pagar el vencimiento de la tarjeta de crédito

En definitiva, este escándalo demuestra la indefensión de nuestro país. El kirchnerismo ha decido destruir las fuerzas armadas y de seguridad, y de forma paralela viene constituyendo fuerzas de choque, dentro de las cárceles, con presos y delincuentes comunes que son reclutados por grupos ligados a La Cámpora.

Hoy la Argentina es un país que no es capaz, en lo mas mínimo, de poder resistir militarmente cualquier tipo de intervención extranjera que venga en busca de nuestras riquezas naturales. Y no se trata de ciencia ficción: lo que está ocurriendo desde hace años en Irak y Afganistán muestra hasta qué punto puede llegar un país como Estados Unidos para quedarse con los manejos de los recursos estratégicos.

Fuente: Diariohoy.net

Deja una respuesta