Luego de designar a Gustavo Marconato en Aerolíneas para meterle “gestión” a la compañía aérea, ahora tiene sobre la mesa el directorio del Banco Nación. Hay al menos tres potenciales lugares. También acumula descontento con el ex Comfer que no logra avanzar con la ley de medios.

Cristina parece decidida a pasarle el peine fino a su administración, luego de la última modificación de gabinete y ahora avanza sobre los organismos descentralizados y empresas del Estado, que según la mirada de la Presidenta no están funcionando en el pleno de sus potencialidades o que busca un recambio de nombres.

El déficit de gestión es la explicación del ingreso del ex diputado santafesino Gustavo Marconato como vicepresidente de Aerolíneas Argentinas, luego de la salida del grueso de los dirigentes de La Cámpora que estuvieron dos largos años en esa compañía sin poder exhibir ninguna mejora considerable que empañe el baldón de llevarla a un déficit diario de u$s 2 millones por día.

“Necesito gente que trabaje doce horas por día”, protestó la Presidenta que está obsesionado con llevar lo que bautizó “sintonía fina” a la gestión. El problema político es que los preferidos de Cristina, La Cámpora, ya está agotando su cantera. De hecho, a Andrés “Cuervo” Larroque, ya se quedó sin dirigentes con título universitario y hasta le está costando ofrecer cuadros solventes que el menos tengan secundario completo.

La Presidenta también analiza cambios en el Banco Nación y en la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) que dejó a la deriva Gabriel Mariotto cuando asumió como vicegobernador. Aunque algunos en el gobierno sostienen que ya venía a la deriva de antes, pero que Mariotto fue hábil para tapar con retórica anti Clarín sus gruesas fallas de gestión.

Es que las batallas políticas más duras que libró el kirchnerismo y ganó, como la ley de medios, naufragaron a la hora de su aplicación administrativa. Y ahora la Afsca está a la deriva. Se supone que la conducen políticamente el pampeano Manuel baladrón y el gobernador chaqueño Jorge Capitanich, pero el gobernador está enfrascado en las peleas con su vice, su ex mujer y el escándalo del uso turístico del avión oficial de la provincia.

Mientras que Baladrón intenta empujar el organismo con la asistencia de Eduardo Seminara, pero más allá de exigirle a la línea de técnicos que vienen del Comfer embestir contra el Grupo Clarín, no ofrecen recursos técnicos, administrativos y legales para gestionar el Afsca, aún con ese limitado objetivo.

En el Banco Nación Cristina tiene en gran estima a su presidente Juan Carlos Fábrega, pero próximamente se podrían producir vacantes. Se vencen los mandatos de Matías Kulfas y el chaqueño Rafael González y quedó vacante el cargo que ocupaba Fabián Ríos, que asumió como diputado nacional.

El Banco está pasando por un buen momento como empresa, ya que concentra un cuatro de lo depósitos de todo el sistema y esta primero lejos en patrimonio neto y préstamos. Sin embargo, Cristina estaría analizando producir algún recambio en el directorio, aunque recientemente confirmó por decreto a Angel de Dios. Claro que este caso podría obedecer a otra lógica ya que De Dios conduce Nación Servicios que tiene a su cargo la logística del SUBE y no hubiera sido muy oportuno sacarlo justo cuando el sistema pasa por su prueba de fuego.

La Política Online

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