«Scioli es gobernador de la provincia de Buenos Aires y sacó el 55 por ciento de los votos, no podemos decir que no puede ser candidato a Presidente», advirtió Cristina a referentes de La Cámpora. Pero les indicó que si deben controlar que gestione, para lo que cuentan con un puñado de diputados y senadores en la Legislatura bonaerense.

Cristina Kirchner mantuvo días atrás un encuentro muy significativo con referentes de La Cámpora en el que deplegó las ideas centrales de su política hacia Daniel Scioli.

En la reunión, avaló las manifestaciones públicas críticas del gobierno de Daniel Scioli que realizan miembros de la agrupación de Máximo Kirchner y el vicegobernador Gabriel Mariotto, pero marcó un límite: “Tiene derecho a ser candidato a presidente».

«Hay que pedirle que gobierne”, agregó la Presidenta.

La definición llegó a oídos de dirigentes bonaerenses de la agrupación juvenil que en los últimos meses admiten sin tapujos que trabajan para que Scioli no sea quien suceda a la jefa de Estado.

Según pudo saber LPO, Cristina fue concreta en cuanto a que la discusión con Scioli tiene que pasar por sus obligaciones y no sobre sus derechos políticos: “Ganó la provincia más importante del país con el 55 por ciento de los votos, no podemos decir que no puede ser candidato a Presidente”, subrayó.

Su aclaración, no significa un aval a las aspiraciones presidenciales de Scioli, sino en todo caso una muestra descarnada de real politik. Es que luego de trazar ese límite, Cristina volvió a marcar sus objeciones a la gestión bonaerense, observaciones que suele repetir ante los pocos dirigentes bonaerenses que acceden a dialogar con ella.

No son muchos. El año pasado, Cristina recibió a varios dirigentes que  eran interlocutores de Néstor Kirchner, a quienes les dijo que Scioli “tiene falencias en la gestión que hay que corregir”.

Encuestas en mano, aún así aceptó su reelección y su consecuente carrera presidencial. Pero planificó por donde presionarlo: impuso a su vicegobernador y pobló la Legislatura bonaerense con diputados y senadores de La Cámpora.

Estos últimos ya admiten sin tapujos sus diferencias con el Gobierno provincial, sobre todo en políticas de seguridad. Y para dejar clara su posición no integrarán las comisiones de “gestión”.

En el Senado, por caso, Mariotto se encargó de echar de la Comisión de Presupuesto y Hacienda a Patricio García, histórico referente de Eduardo Duhalde y en la Cámara desde 1997. Pero no se opuso a que el lugar lo ocupe Nora de Lucía, senadora alineada con el ministro de Infraestructura bonaerense, Alejandro Arlía, que también controla la Secretaría Parlamentaria de ese cuerpo.

Como sea, Arlía -que sigue manejando el ministerio de Economía en el que dejó a su segunda, Silvina Batakis-, transita la misma delgada línea roja de todos los funcionarios de Scioli que tienen buena relación con el kirchnerismo. Y en la provincia ya se lo empezó a mencionar como un posible candidato a gobernador.

Esa delgada línea roja es en realidad una avenida de dos manos, ya que lo mismo sucede con muchos kirchneristas que ven en Scioli la única opción ganadora para retener el poder en el 2015, si finalmente no avanza la re reelección de Cristina.

En ese sentido, semanas atrás el ministro de Planificación, Julio de Vido, se reunió con el jefe de Gabinete Alberto Pérez, y en la charla -como era previsible- se coló la polítca. «No te confundas Alberto con estos ruidos, nuestro candidato es Daniel», afirmó De Vido.

«¿Y quienes son ustedes?», preguntó pícaro Pérez. «Nosotros, los muchachos», cerró De Vido.

La Politica Online

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