Un año después del inicio de las protestas, el Consejo de Seguridad de la ONU exigió este lunes un fin inmediato a la violencia. En el encuentro se cruzaron Estados Unidos, que pide la intervención militar, y Rusia, que vetó varias resoluciones en ese sentido y justifica al régimen.

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INFOnews

La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, señaló durante el encuentro en Nueva York que Estados Unidos respeta la soberanía territorial de cada país de la ONU, aunque aseguró que su país no cree “que el Consejo deba callar mientras son pisoteados los derechos humanos».

Por su parte, el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, reconoció que «sin lugar a dudas las autoridades sirias tienen gran parte de la responsabilidad», aunque aseguró que la intervención extranjera no es ayuda.

«No debemos ignorar el hecho que hace tiempo no luchan contra personas desarmadas sino contra unidades de combate y grupos extremistas como terroristas de Al Qaeda», indicó.

Sin embargo, Clinton rechazó equiparar los actos de violencia de la oposición con los «asesinatos premeditados» de la «máquina militar» del gobierno legal del presidente sirio Bashar Al Asad.

Rusia ya evitó en el pasado tres resoluciones contra su aliado y comprador de armas, Siria -en dos ocasiones con su veto, junto al de China-, pero ninguna de ellas contenía sanciones o iba más allá de una condena.

Por otra parte, Damasco aprobó un plan de paz presentado el pasado sábado por el enviado especial de la organización panárabe y la ONU, Kofi Annan, con el respaldo de Rusia y la Liga Árabe, anunció hoy el embajador sirio en Moscú, Riad Haddad.

El plan prevé el fin de la violencia por ambas partes y la autorización de ayuda humanitaria y excluye la injerencia extranjera en el conflicto.

En tanto, conocidos intelectuales, premios Nobel y ex políticos de todo el mundo reclamaron al Consejo de Seguridad de la ONU y en particular a Rusia una resolución que ponga fin a la masacre en Siria, asegura hoy el diario alemán «Süddeutsche Zeitung».

Al menos 92 personas murieron hoy en Siria, la mayoría en la provincia de Homs en una masacre perpetrada por las fuerzas de seguridad. La cifra total de fallecidos por la represión supera los 7.500 según la ONU.

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