El hijo presidencial bajó 20 kilos y espera un hijo, además está sometido a una estricta dieta y ejercicios. Hasta su supuesto problema en la rodilla algunos sectores del kirchnerismo lo impulsaban para alguna candidatura a legislador. Diana Conti dijo que estaba “sobreformado” y Aníbal Fernández que destilaba política aunque no se le conoce al joven ninguna opinión sobre ningún tema. Superado el escándalo por la “artritis séptica” que provocó un costoso traslado presidencial, Máximo comienza a resurgir.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- Máximo Kirchner es el ideólogo y conductor de la agrupación juvenil La Cámpora, que en vida Néstor nunca le prestó atención por su irrelevancia en las elecciones universitarias. Pero con Cristina Fernández todo cambió y la hizo crecer a fuerza de cargos públicos.

Sin embargo a Máximo no se le conocen declaraciones públicas sobre su opinión o visión de ningún tema de la agenda política, económica o social del país. Solo se lo vio aparecer en la película estrenada en noviembre pasado sobre la vida de su padre, su primera reaparición además después del escándalo que suscitó su problema de “artritis séptica” en junio pasado.

Ahora el primogénito presidencial apareció en una foto publicada por la revista Caras donde se lo ve notoriamente más delgado lo cual expone y acentúa el gran parecido con su padre.

Según la publicación, bajó 20 kilos y está sometido a una estricta dieta y una intensa actividad física.

Además, Máximo espera a su primer hijo. Su mujer, María Rocío García, estaría en el cuarto mes de embarazo. Ya había perdido un embarazo en 2011 cuando Cristina fue reelecta.

Antes del problema de la rodilla de Máximo, el hijo presidencial comenzó a ser impulsado por algunos sectores del kirchnerismo para una candidatura que algunos imaginaba para las legislativas de 2013, como Diana Conti quien decía: «Máximo es una persona sobreformada, por como fue criado; es muy pensante y tiene toda la capacidad y la madurez para ser legislador».

Aníbal Fernández, también sumó halagos difíciles de corroborar: «Es un pibe que destila política y da gusto hablar con él porque tiene en claro de lo que se está hablando, porque es un lector compulsivo, porque sabe lo que sucede en la Argentina y en el resto del mundo, porque tiene una ubicación en tiempo y espacio superlativa que no la tienen los pibes comunes».

Y Daniel Peralta, Gobernador de Santa Cruz ahora enfrentado con el kirchnerismo, hablaba así, en mayo pasado, sobre una posible candidatura del hijo presidencial: «Máximo tiene todos los atributos personales, de conjunto y ya adelanto que va a ser acompañado por el conjunto del Frente Para la Victoria y del Justicialismo”.

Pero poco apoyo tuvo Máximo cuando fue internado, apenas le enviaron saludos el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, el intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra y el piquetero Luis D’Elía.

La historia de la internación de Máximo Kirchner comenzó en Santa Cruz en junio pasado.

El hijo presidencial estaba con mucho dolor en su rodilla derecha y su madre le insistía en que fuese a tratarse en Buenos Aires pero él se negaba.

En verdad, ese debate ya había ocurrido una semana antes durante la visita semanal de Cristina a su primogénito. En esa ocasión lo encontró muy engripado y le sugirió que se fuese con ella a atenderse en Buenos Aires, pero él se negó.

En esta ocasión, cuando la Presidente había partido ya hacia Buenos Aires, Máximo fue al Hospital Regional de Agudos, en Río Gallegos, a realizarse una resonancia magnética.

En ese estudio es donde aparece la dolencia en la rodilla. El médico presidencial Luis Buonomo es quien le informa y explica el diagnóstico a Cristina, coincidiendo en que lo mejor era un tratamiento en Buenos Aires.

El nosocomio santacruceño se encontraba en medio de un reclamo gremial de su personal. Ahí es cuando Cristina, apenas arribó a Buenos Aires, decide volver a subir al avión e ir a buscar a su hijo, que se quejaba del dolor.

Fuente: Urgente24