Unas 50.000 personas salen a la calle en Atenas para decir «basta ya» a las medidas de austeridad del Gobierno. La huelga general paraliza el transporte, la sanidad y la enseñanza

La atención sanitaria, la educación, el transporte y las oficinas públicas en Grecia se han visto afectadas este miércoles por una nueva huelga general con las que los sindicatos mayoritarios denuncian la política de austeridad del Ejecutivo. Durante una marcha de protesta que ha recorrido el centro de Atenas y en la quehan participado unas 50.000 personas -según la Policía- se han registrado incidentes entre grupos de radicales y agentes de policía.

Un centenar de manifestantes quemaron contenedores, destrozaron varias paradas de autobús y arrojaron piedras, botellas de plástico y cócteles mólotov a la policía, que reaccionó con el uso de gases lacrimógenos. Cinco agentes y una decena de civiles resultaron heridos. Al menos 25 manifestantes fueron detenidos durante la que ha sido la mayor protesta desde los graves incidentes de diciembre de 2008, que paralizaron el país durante varias semanas.

Apagón informativo
Tanto el transporte por ferrocarril como el tránsito de barcos entre el continente y las islas han quedado sin servicios, mientras que un centenar de vuelos nacionales ha tenido que ser suspendido, debido al paro de cuatro horas de los controladores aéreos. Aunque los vuelos internacionales no han sufrido, de momento, cancelaciones, los horarios han sido modificados.

Los hospitales como las farmacias funcionan sólo con servicios mínimos y para casos de emergencia, y las guarderías y colegios de enseñanza media y superior han estado cerrados por la protesta de los docentes para reclamar mejoras salariales.

Los periodistas han seguido mayoritariamente la huelga y el país vive un auténtico «apagón informativo» que se mantendrá hasta la madrugada del jueves. Los comercios en el centro de Atenas han permanecido cerrados y el transporte público en la capital no ha prestado servicio, con excepción del metro, que ha seguido activo para facilitar la llegada al centro de los manifestantes. La activa participación en la huelga de los funcionarios también ha dejado sin servicio a las oficina públicas, tanto las de los ministerios como de los ayuntamientos.

«No pagaremos nosotros la crisis»
«Hemos tenido una participación del 100% en las refinerías, barcos y trenes, la construcción, los astilleros, y de un 90% en servicios como los bancos, correos y las empresas de agua, electricidad y telefonía», indicó el presidente de la Confederación General de Trabajadores, Yanis Panagópulos, citado por Efe. Vasikis Xenakis, de la Unión de Funcionarios Civiles (Adedy), que representa a unos 700.000 empleados, calificó de «completamente satisfactoria» la respuesta de los trabajadores a la convocatoria de huelga. «Es claro el mensaje de la gente: ‘basta ya’ a las medidas de austeridad. La gente no soporta más pagar la crisis», añadió el sindicalista.

Los manifestantes portaban pancartas con mensajes como «Que se vayan los ladrones», «Basta ya» y «No pagaremos nosotros la crisis». Un colectivo llamado «23 de febrero» y formado a través de internet desplegó una pancarta negra ante el Parlamento con la leyenda «Nos estamos muriendo… de hambre, del paro, de los robos, de la corrupción, de la indiferencia». «La gente no cree ya ni en los partidos ni en los sindicatos, y así decidimos organizarnos en forma independiente», explicó Nikos de 41 años, docente de enseñanza secundaria, que ha visto su sueldo reducido.

Fuente: ABC

Por Leo

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