Primera División

En Mataderos, venció 2-1 a Quilmes, pero no le alcanzó para mantener la categoría ya que necesitaba una derrota de Huracán o de Temperley para jugar un desempate. Los de Forestello vuelven a la B Nacional.

En un lunes particular, con tres partidos decisivos por la permanencia en Primera División, Nueva Chicago, Temperley y Huracán decidieron su suerte en la divisional. El equipo de Forestello cumplió con su parte y venció a Quilmes por 2-1, pero igualmente perdió la categoría por los empates de Huracán ante Belgrano y de Temperley frente a Argentinos Juniors. Tras una muy mala primera mitad de campeonato, el Torito intentó levantar en el tramo final, aunque no le alcanzó y ahora deberá jugar la próxima temporada en el Torneo Nacional B.

Los minutos iniciales se contagiaron de las emociones reinantes: los nervios y la ansiedad del ambiente se trasladaron al juego y el resultado fue un comienzo trabado. La pelota parada fue la protagonista de las primeras acciones del encuentro. Por esa vía intentó Quilmes, que casi convirtió por medio de Alexis Canelo cuando apenas iban 30 segundos. Los dirigidos por Facundo Sava asumieron la iniciativa y se hicieron de la posesión de la pelota, pero las imprecisiones y los pelotazos diluyeron los avances del Cervecero.

Chicago comenzó a crecer de a poco, casi con timidez, como si estuviera a la espera de una jugada para desinhibirse. Y esa situación llegó a los nueve minutos con un córner desde la izquierda. El centro fue al corazón del área, Alejandro Gagliardi se elevó más alto que todos y con su cabeza desató el primer grito de la tarde. A partir de allí fue todo alegría en Mataderos, ya que a los pocos minutos volvieron a estallar las tribunas, pero esta vez por un gol en cancha ajena: Lucas Zelarrayan le daba la victoria a Belgrano en Parque Patricios y de esta manera había desempate entre Nueva Chicago y Huracán por la permanencia.

El panorama se aclaró aún más sobre el final de la primeta etapa, cuando el árbitro Sergio Pezzotta expulsó a Mariano Uglessich por una dura falta sobre Gagliardi. Con ventaja en el marcador, un hombre de más y resultado favorable en el Ducó, nada podía salir mal para Chicago, que se veía cada vez más cerca del desempate. Sin embargo, el curso de la historia cambió de manera radical a falta de cinco minutos para el descanso, cuando el Cervecero llegó al empate por medio de Rodrigo Braña. Y el ambiente se planchó de manera definitiva cuando Huracán llegó al 1-1 sobre el cierre de la primera etapa, gracias a un gol en contra de Claudio Pérez.

Tras un inicio del segundo tiempo demorado por bengalas en la popular local, el juego reanudó con Nueva Chicago en busca del triunfo para luego esperar el milagro. Como si no sobraran emociones para configurar una tarde épica, una lluvia torrencial hizo su entrada en escena. Con la cancha rápida por la abundante caída de agua, la precisión en los pases fue un problema para ambos equipos. Con las igualdades de Huracán con Belgrano y de Temperley contra Argentinos, el Torito necesitaba una victoria para seguir vivo. Y eso fue a buscar a los veinte del complemento, cuando Sebastián Grazzini conectó con la cabeza una pelota que llegó desde un córner. Sin embargo, el arquero de Quilmes, Walter Benítez, se erigió en figura y la tapó abajo.

Las buenas noticias no llegaban desde afuera, y por eso el local fue el artífice de su propia alegría. Cerca de los 30 minutos, Lucas Baldunciel escapó por derecha y cedió al medio del área, en donde esperaba Mauricio Carrasco en total soledad. El Bati le dio un toque sutil a la pelota, que eludió al arquero para entrar en contacto con la red. Con el 2-1, sólo era cuestión de aguardar por una mano amiga para tener una chance más.

Y unos minutos después casi agrandó la diferencia, pero Baldunciel estiró demasiado la pelota y le facilitó la tarea a Benítez. Fue la última intervención del atacante de Chicago, que abandonó la cancha para dejarle el lugar a Christian Gómez, el emblema de Mataderos que entró para ser partícipe de otro momento histórico del club.

A pesar de que cumplió con su parte, a Chicago no le alcanzó. Pese a eso, siguió buscando con dignidad y no se dejó vencer por las malas noticias que venían desde afuera: Huracán había empatado con Belgrano y estaba fuera de discusión. Sólo quedaba esperar una caída de Temperley, pero el Gasolero resistió a la visita de Argentinos Juniors y también aseguró su estadía en Primera División. Entre semblantes tristes y desazón por el descenso, Nueva Chicago se despidió de la máxima categoría del fútbol nacional con la satisfacción de haber hecho los deberes. El elenco de Mataderos pagó caro la mala primera mitad de campeonato, no lo pudo revertir con la llegada de Forestello y quedó condenado a jugar el Nacional B.

Fuente: Clarin