El titular de la UTA, Roberto Fernández, confirmó a LPO que en las próximas horas pedirá una reunión con Hugo Moyano para convencerlo de que se quede adentro de la CGT. Sucede luego del encuentro entre «Gordos», «Independientes» y ex aliados al camionero, quienes aseguran tener el 70% de los congresales para definir al próximo secretario general. La propuesta de un triunvirato y la indefinición de Viviani.

Los gremios «Gordos» e «Independientes» volvieron a reunirse a poco menos más de dos meses de la elección que definirá al próximo secretario general de la CGT y continúan sumando apoyos. Estuvieron presentes Carlos West Ocampo, Héctor Daer Armando Cavalieri, Andrés Rodríguez, Luis Barrionuevo, Roberto Fernández, Antonio Caló y el mecánico Ricardo Pignanelli.

Pero acaso la presencia más importante haya sido la del municipal Amadeo Genta, un dirigente históricamente aliado a Hugo Moyano. Su participación en el encuentro comienza hacer un visible un proceso que en los últimos meses avanzaba silenciosamente: el líder camiomero sigue perdiendo aliados.

En la reunión se firmó un documento en donde se convoca a la unidad del Movimiento Obrero. «Tenemos la obligación moral de sentarnos todos a conversar. El documento refleja ese sentimiento, ese deseo. Lo importante no son los hombres, sino la institución. No tenemos que equivocarnos más. Lo que necesitamos es ponernos de acuerdo para que el 12 de julio decidamos entre todos quién será el próximo secretario general, que no deberá sobresalir del resto ni tomar decisiones de forma unipersonal. Esto no es en contra de Moyano, sino a favor de la CGT», afirmó a LPO el titular de la UTA, Robertó Fernández.

Lo mismo opinó Lescano, de Luz y Fuerza: «El documento expresa nuestras ganas de devolverle a la CGT su estilo histórico. Un movimiento obrero que toma sus decisiones por consenso, sin que nadie sobresalga por encima del resto. Que todos seamos pares, iguales».

Con ánimo victorioso, los gremialistas que estuvieron en la cumbre, aseguraban que ya cuentan con el 70% de los congresales para definir la elección. Pero aún así prefieren convocar a Moyano, para no dejar a nadie afuera de la central obrera.

Hubo dos posturas respecto a la convocatorioa de Moyano. Por un lado, aquellos que plantearon la necesidad de armar una comisión y designar a un «enviado» para que hable con el líder camionero. Por el otro, con una postura más dura, los que dijeron que era él quien debía acercarse, porque la mayoría ya estaba ahí.

Finalmente, Ferández fue elegido como intermediario. «Entre hoy y mañana me comunicaré para conversar con Moyano. No tengo ningún problema con él, pero tampoco quiero persuadirlo. Él sabe cuál es mi pensamiento. Solamente nos juntaremos y se lo volveré a plantear. Ojalá que reflexione, porque lo necesitamos adentro para tener un movimiento obrero fuerte».

En medio de estas indefiniciones, algunos sectores temen que el congreso termine en un escándalo. Por eso, Alberto Roberti -del gremio de los petroleros- propuso una mesa de conducción compartida, una opción que no tuvo acompañamiento.

«De ninguna manera estoy de acuerdo con una conducción compartida. Si logramos la unidad, se presentará una lista única. Y si hay más de uno, se votará. Pero el secretario general debe ser uno. Así es la democracia. ¿Para qué vamos a volver a intentar con un triunvirato, si ya lo probamos y no funcionó? Hay que dejar las ambiciones personales», planteó Fernández.

«Tiene que ser un secretario general, no tres, ni cinco. Una conducción colegiada significa: un secretario general y un consejo directivo detrás. La verdad es que eso ni estuvo en discusión ayer», fue la respuesta Lescano antes la consulta de este medio.

En la reunión también se decidió que por unos días no se hablará más de candidaturas y se intentará evitar toda referencia a la postulación de Caló. El propio titular de la UOM dijo que estaba dispuesto a dejar de lado sus ambiciones para lograr la unidad.

Mientras tanto, las alianzas del camionero peligran. Según pudo saber LPO, Lescano mantuvo en los últimos días un encuentro con Viviani, en el que el taxista le aseguró que estaba de acuerdo con la candidatura de Caló. Pero le advirtió que estaba muy «presionado» por el moyanismo y por ahora no pegaría el portazo.

Desde que se rompió el vínculo entre Cristina Kirchner y Hugo Moyano, el líder de los taxistas quedó en una posición muy incómoda: no se despegó del camionero, pero tampoco de la Casa Rosada. La semana pasada, por caso, ocupó un asiento en la primera fila, cuando la Presidenta anunció una rebaja en las retenciones de la carne.

La Política Online

Deja una respuesta