La situación del campo.

Las ventas de las empresas de insumos para el sector agrícola caerán entre 20% y 30% este año, según las primeras estimaciones. Sin embargo, y a pesar de que una serie de despidos encendieron luces de alerta, entre las compañías que producen semillas y agroquímicos hay expectativa de una recuperación de los negocios luego del cambio de gobierno.
Directivos de Casafe, la Cámara de Sanidad Vegetal y Fertilizantes, dijeron a Clarín que sus sondeos marcas un descenso cercano al 22% en los volúmenes de agroquímicos comercializados este año, en relación a 2014. La facturación quizás retroceda todavía más, pues muchos productos bajaron de precio acompañando la capacidad de compra del productor, menguada por la caída de los valores internacionales de los granos.
Desde la Asociación de Semilleros Argentina (ASA) también reconocen un ajuste muy fuerte en las ventas. En soja, la semilla comercializada y fiscalizada alcanzó a cubrir solo 20% de la superficie implantada, 10 puntos menos que en la campaña anterior. Esto significa un retroceso en las ventas de más de 30%. En maíz también descendió el área cerca de 20%, más allá de una tenue recuperación de último momento.
Desde la asociación Fertilizar, que promueve la reposición de minerales extraídos a los suelos, calcularon que las ventas de ese tipo de insumos cerrarán el año con una merma del 20% respecto de los niveles de 2014. En total se aplicarían 2,5 millones de toneladas, un volumen tan bajo como el que se registró en 2008, cuando se produjeron una feroz sequía y el conflicto por la Resolución 125. Habría que multiplicar por tres tan baja aplicación para obtener una reposición razonable de fertilizantes. Aunque la superficie sembrada en esta campaña se redujo en cerca de 1,5 millón de hectáreas, fue en la aplicación de insumos y tecnología que se notó más el ajuste de las cuentas de los productores agrícolas, jaqueados por una baja de precios de los granos cercana al 30% y la persistencia de altas retenciones a la exportación.
En este contexto, muchas empresas no pudieron evitar los ajustes de sus estructuras. Por ejemplo, a principio de año hubo despidos en la semillera argentina Don Mario. Y esta semana la estadounidense Monsanto informó que achicaría 84 puestos de los 1.200 que tienen en el país, aunque como parte de un ajuste global de 2.600 empleados. Otras multinacionales consultadas, como Dow y Syngenta, informaron que no hicieron más movimientos que los habituales. “Es un año perdido, pero la mayoría intentó aguantar el temporal porque se ve cielo despejado en el horizonte”, dijo una fuente del sector.
En ese sentido, el titular de ASA, Alfredo Paseyro, puso en palabras lo que siente la mayoría. “Cualquiera de los dos candidatos que se imponga en el balotaje, ya sea por convicción o por necesidad, va a tener que ordenar las cosas. Primero para que pueda venderse rápido esta cosecha. Pero sobre todo porque el agro es el único sector que puede ofrecer resultados muy rápidos, en seis meses.

Fuente: iEco