Ante la estrepitosa caída de la industria y una economía estancada, el presidente francés, Francois Hollande, deberá escoger entre su plan de desendeudamiento público o proteger el empleo, según analistas.

Por Hernán Campaniello

“Se habla mucho de las empresas que afrontan dificultades, pero hay que hablar de las empresas francesas que obtienen resultados, que exportan, innovan, arriesgan y le permiten a Francia tomar ventaja”, explico Hollande esta tarde en la automotriz Valéo, donde defendió su plan para el sector.

El plan gubernamental otorgará 1.800 millones de euros al sector automotriz para potenciar la innovación ecológica, pero es considerado “exiguo” por diversos analistas para evitar la supresión de 8.000 puestos de trabajo y el cierre de una fabrica de PSA Peugeot Citroën, cuyo anuncio por parte del grupo hace dos semanas convulsionó la agenda del gobierno socialista.

“Es un momento difícil para la economía francesa, donde le exigimos mucho a las empresas», declaro hoy Hollande en las afueras de París.

«Debemos aportarle nuestra confianza, nuestro apoyo y celebrar todo lo que contribuyen al trabajo en Francia y por Francia. Al estar aquí quiero dejar en claro en nombre de toda la Republica nuestra confianza en las empresas francesas”, agregó.

Desde su asunción, el pasado 15 de mayo, el gobierno socialista debió enfrentar anuncios de supresiones de puestos en numerosas empresas.

Las reestructuraciones anunciadas en la constructora PSA Peugeot Citroën, en la compañía aérea estatal Air France, el laboratorio Sanofi, las empresas de telecomunicación SFR, Bouygues y Alcatel-Lucent, las metalúrgicas Arcelor, Ascometal y Rio Tinto, la petrolera Petroplus o la compañía avícola Doux, entre otros, podría eliminar 50.000 puestos de trabajo en los próximos meses.

Paralelamente, la actividad en el sector manufacturero se contrae a un ritmo equivalente a la crisis económica de 2008, según un informe presentado esta semana por la consultora Markit.

En plena crisis económica en la zona euro, Hollande, quien afirmó que la avalancha de reestructuraciones se debe al bloqueo de los despidos durante la campaña electoral para facilitar la reelección de Nicolas Sarkozy, deberá realizar recortes por 33.000 millones de euros el año próximo para cumplir con su objetivo de equilibrar las cuentas publicas al final de su mandato en 2017.

Al mismo tiempo, Hollande se comprometió a bajar el desempleo, que actualmente se encuentra en el 10.2% y que en junio último volvió a crecer por decimocuarto mes consecutivo, según anunció el ministerio de Trabajo.

No obstante, en un informe presentado ayer sobre el programa de Hollande, el Observatorio Francés de Coyunturas Económicas (OFCE) estimó que la búsqueda de un rápido regreso al equilibrio público tendrá un efecto recesivo importante y le impedirá cumplir con otro de sus principales objetivos: bajar el desempleo.

“Hollande deberá escoger entre dos objetivos irreconciliables en el mediano plazo”, estimo el jueves en declaraciones radiales Eric Heyer, director adjunto del departamento de análisis y previsión del organismo considerado de izquierda.

“A pesar de sus políticas en curso, como el alza de impuestos y una considerable baja en los gastos públicos, de llegar a 2017 con déficit cero el desempleo se situara en 10.9% y en los cinco años de gobierno se habrán perdido más de 140.000 puestos de trabajo en el sector industrial”, adviertió el informe de la OFCE.

Asimismo, la debilidad de la economía gala, que según las estimaciones gubernamentales solo crecerá un 0.3% en 2012, incrementan el riesgo de recesión.

La economía se contrajo en el primer trimestre de 2012 (0.4%), mientras que en el segundo trimestre, el Banco de Francia sitúa el crecimiento en un nivel nulo (0.1%) cercano a la recesión.

Télam

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