Valor del crecimiento económico vs. Eje en la inclusión o la igualdad: muy interesante el debate en la izquierda chilena. Ricardo Lagos promovió a Michelle Bachelet desde una Administración socialista, y rescata el valor del crecimiento económico. Bachelet, de regreso al poder, quiere hacer centro en la defensa de la supuesta «paz social», intentando desconocer que no hay paz social posible si se desarticula el crecimiento económico. El tema es muy interesante porque parecía que en Chile había cuestiones que ya no se discutían. Pero, en una peligrosa argentinización, parece que se ha decidido debatir si primero fue el huevo o la gallina.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Cuando era Presidente de Chile, Ricardo Lagos (2000-2006), envió a la cima a Michelle Bachelet, primero como ministra de Salud, y luego de Defensa.

Luego Lagos tuvo sus propios problemas, ya ex Presidente, con denuncias de ineficiencia en la construcción de obra pública vinculada al transporte. En cualquier caso, él no pudo regresar al poder, tal como sí lo hizo Bachelet.

Pero Lagos nunca se diferenció de la Concertación Democrática que lo llevó a la cima del Ejecutivo, mientras que Bachelet, para el regreso, armó un esquema propio considerando agotada la experiencia de la Concertación, y lo llamó Nueva Mayoría.

Pero a Nueva Mayoría no le va tan bien porque la economía afloja, y es el momento en que reapareció Lagos, el de la Concertación, quien dijo: “Aquí no hay un problema financiero. Aquí falta decisión política”.

Frente a una audiencia de empresarios, en el foro de ICARE, Lagos apuntó sus críticas a las 2 últimas administraciones en materia de infraestructura: la de Bachelet (2006-2010) y a la de Sebastián Piñera (2010-2014). Quizá buscando una rehabilitación propia luego de aquellas denuncias, él comenzó hablando del transporte: “Teníamos 40 kilómetros de metro en el año 2000 y terminamos con 89 el 2006. Dejamos hechos los hoyos para terminar con los siguientes 20 kilómetros. Pero desde esa época hasta hoy, hay unos cuantos hoyitos hechos. Ocho años perdidos”.

Lagos instó a impulsar una agenda entre el sector público y el privado y a no descuidar las concesiones, un método que desarrolló con fuerza en su Administración y que permitió un avance fuerte en materia de infraestructura pública.

Lagos reaccionó ante una discusión política que se ha dado en el conglomerado de centroizquierda Nueva Mayoría: hasta dónde es posible inaugurar un nuevo ciclo sin desconocer las obras ejecutadas por la Concertación entre 1990 y 2010.

Luego de cierto silencio, Bachelet se refirió a las críticas de Lagos. En una entrevista con la Televisión Nacional, la mandataria marcó diferencias con Lagos: “Hay distintas formas de liderazgo y de conducir. Yo tengo una manera de tomar las decisiones que es dialogante y participativa. No sólo es importante lo que se construya, sino también saber qué opina la gente. Chile es un país moderno no sólo porque hacemos concesiones y tenemos una infraestructura potente, sino que también modernidad significa que la ciudadanía pueda dar su opinión”.

Pero sería un grave error suponer que Lagos regresó a escena sólo por el transporte y la obra pública por concesión.


El sociólogo Eugenio Tironi, amigo personal de Lagos y consultor político, le explicó a Blanca Arthur, de El Diario Financiero, de Santiago de Chile, de qué va lo de Lagos pero según él, Bachelet ha comprendido los errores y comenzó a rectificar. Veremos:

-¿Le parece que fue una reivindicación de la Concertación respecto a la Nueva Mayoría?


-Creo que sí, porque recuperó el valor del crecimiento económico versus el énfasis puesto en la inclusión o la igualdad.

-¿Un planteamiento neoliberal, como lo acusaron?


-Fue un discurso 100% socialdemócrata, en que el Estado cumple un papel, que es reformista, pero no ideológico, que no postula un nuevo modelo, ni otro modelo…


-Se reconoce laguista y ¿bacheletista?


-…..Uno puede ser las dos cosas.

-Usted ha dicho que Bachelet debe medir la temperatura de la sociedad. ¿Le parece que lo está haciendo?


-Creo que sí…porque con una rapidez extraordinaria ha ido modificando su propia hoja de ruta. Ella no se ha quedado pegada en los proyectos que sus técnicos le habían planteado que eran lo mejor que se había inventado después de la penicilina. Me refiero a las reformas tributaria, a la de educación…


-Pero insiste en que cumplirá su compromiso de sacarlas adelante
.

-Lo importante es que ella no ha actuado con la misma fe que lo hizo en los expertos respecto al Transantiago. En la reforma tributaria instruyó a su ministro de Hacienda que se abriera a la negociación para que se modificara el proyecto en forma bastante sustantiva.

-¿Porque reconoció errores del ministro Arenas? ¿cómo evalúa su papel en la reforma?

-La manera como él presentó y justificó la reforma tributaria fue muy deficiente, porque nadie puede decir que sabe exactamente cuáles serán las consecuencias, que determinado modelo o proyecto como ése, era perfecto, que las críticas tenían intereses escondidos y que nadie de buena fe pueda tener una opinión distinta. En ese sentido, me parece padeció de esa soberbia tecnocrática a la que, lamentablemente, los economistas chilenos nos tienen bastante acostumbrados, sean del signo que sean…


-¿Hasta dónde considera que la reforma generó incertidumbre e influyó en el panorama económico? 


-Absolutamente…pero en esto quiero decir que hemos vivido en un contexto de superávit de certidumbre y creo que especialmente el mundo empresarial debe aprender a vivir con más dosis de incertidumbre. No me parece razonable que el argumento de la incertidumbre sea una razón para no mover un dedo en el país.

-¿No acepta la tesis de que si existe incertidumbre se afecta la inversión, el empleo y los perjudicados no son los empresarios o los más ricos?


-Me carga (N. de la R.: ofende o enoja) que los ricos defendamos nuestros privilegios acusando que afecta a los pobres. Eso me parece francamente inmoral.

-¿No cree que los ricos saben encontrar las formas para no verse afectados que los otros no pueden? 


-Sí, pero el dinero que se recauda de la reforma tributaria no vienen de los pobres, sino de nosotros, los ricos.

-¿Qué piensa de la idea de que más temprano que tarde el ministro Arenas deberá irse? ¿Lo ve posible? 


-Lo veo totalmente inviable y además totalmente negativo, ahora que hablamos de incertidumbre. Es curioso que quienes alegan por la incertidumbre estén pidiendo cambiar al ministro de Hacienda. Creo que las personas que hacen las cosas bien no son las que no se equivocan sino las que son capaces de reconocer que se equivocaron. Arenas lo hizo, fue capaz de cambiar la reforma, demostró que sabe negociar… y además ahora está tratando de recuperar el énfasis en el crecimiento.

-¿No cree, entonces, en la necesidad de cambio de gabinete? 


-No veo ninguna necesidad de cambio, ¿por dónde, para qué?



-¿Cómo percibe la puesta en marcha de la agenda del gobierno, con reformas que bajan su aprobación? 


-Creo que estamos en un momento de transición entre un gobierno que en su inicio planteó muchos proyectos muy disruptivos, bien inspirados, que despertaron adhesión en la población, pero que se han tenido que enfrentar al shock de la realidad.

-¿Es de los que creen que se interpretó erróneamente que el malestar que se expresó en 2011 hacía necesario plantear reformas profundas?


-El malestar del 2011 hacia las sociedades de mercado no es el mismo que existe ahora que es mucho menor. Además es muy distinto hablar en abstracto diciendo que cambiemos las soluciones de mercado por soluciones estatales, que hablar en concreto, diciéndole a la ciudadanía que saque a su hijo de la educación particular subvencionada para ponerlo en la pública o que se salga de la Isapre y vuelva a Fonasa. Entonces, cuando la discusión aterrizó a ese nivel, un grupo importante de la población, esa ciudadanía emergente empezó a estrilar y encontró eco dentro de la Nueva Mayoría, especialmente en la Democracia Cristiana, en Walker- Martínez, también en el Senado, en la Cámara….frente a lo cual el gobierno está mostrando gran habilidad política reaccionando de inmediato.

-Reaccionó con la tributaria, pero no parece dispuesto a acuerdos en la educacional 


-Completamente… (…)»

La economía

En 6 meses de Gobierno de Michelle Bachelet, Chile ha perdido ritmo de generación de empleo, y ahora el Banco Central redujo la proyección de crecimiento para lo que resta de 2014, dejando la recuperación gradual para 2015.

El Gobierno señala que la baja sostenida de la inversión y el crecimiento se explica en parte por factores externos: indica que algunas economías basadas en la exportación de bienes primarios, como Perú, han sufrido la misma situación y que el escenario adverso afecta a toda la región. Pero también reconoce problemas internos, como el alto precio de la energía y el precio del cobre a la baja, que ha detenido determinados proyectos mineros.

La derecha y el empresariado, sin embargo, afirman que los cambios profundos que pretende realizar el Ejecutivo —entre ellos la reforma educacional, a la Constitución y tributaria, que está a punto de ser aprobada en el Parlamento— han provocado un escenario de incertidumbre que no ha favorecido la fortaleza de la economía.

“Las cifras confirman el clima de incertidumbre que se ha instalado en el país, producto de la discusión de las reformas estructurales”, indicó el líder de la Sociedad Nacional de Agricultura, Patricio Crespo, tras conocer las cifras del Banco Central. El exmandatario Sebastián Piñera ha criticado las políticas de su sucesora desde distintas tribunas. “Estamos a tiempo de enmendar el rumbo”, señaló hace unas semanas.

La Presidenta anunció un plan para reforzar las inversiones públicas y privadas. Arropada por su gabinete y nuevamente asumiendo un papel protagónico en la defensa de sus iniciativas, Bachelet dio a conocer un conjunto de medidas con las que pretende crear 11.500 nuevos empleos, para rebajar la tasa de paro que se encuentra en el 6,5%, un aumento de 0,3 punto porcentual respecto a los últimos 12 meses.

El programa de Bachelet contempla la inyección de US$500 millones para lo que resta de 2014 y el refuerzo de las concesiones en infraestructura, que deberían alcanzar los US$2.600 millones hasta marzo de 2016.

La aprobación alcanza 49%, de acuerdo a la encuesta Adimark, 5 puntos menos que el mes pasado.

A fin de frenar la desaceleración, el Ejecutivo ha buscado acercarse al empresariado.

El presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio, Andrés Santa Cruz, indicó que los empresarios están disponibles para trabajar en conjunto con La Moneda, pero también señaló que es necesario “recuperar las confianzas y despejar las incertidumbres”.

Bachelet ha defendido su reforma tributaria, que pretende recaudar US$8.200 millones, generar una mayor equidad fiscal y contar con una nueva estructura que evite la elusión y favorezca la fiscalización.

Ella reiteró que las transformaciones al sistema impositivo son clave para financiar su reforma a la educación, el eje de su programa de Gobierno: “Para la economía chilena, y no sólo para la justicia, necesitamos capital humano”. De todos modos, no queda en evidencia que la reforma a la educación que ella pretende apunte a mejorar el recurso humano ya que quienes la impulsan tienen reivindicaciones políticas, demasiado parecidas a las del kirchnerismo argentino, que destrozó el sistema educativo aunque le concedió un presupuesto récord.

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