Río de Janeiro, San Pablo, Brasilia y otras ciudades de importancia son escenario de protestas masivas contra el aumento de las tarifas del transporte público y los gastos del mundial. La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, calificó como «legítimas» las protestas «y propias de la democracia».

Por: INFOnews

Miles de manifestantes protestan en diversas ciudades de Brasil contra los costosas inversiones hechas por el Gobierno brasileño para organizar el Mundial de fútbol de 2014, el aumento de la tarifa del transporte público y los abusos policiales ocurridos en San Pablo.

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, calificó como «legítimas» las protestas «y propias de la democracia». En tanto, el ex presidenta, Luiz Inácio Lula da Silva, se pronunció vía facebook sobre la jornada y expresó: «Nadie en su conciencia puede estar en contra de las manifestaciones de la sociedad civil. No existe problema que no tenga solución. La única certeza es que el movimiento social y sus reivindicaciones no son cosas de la policía, pero sí de una mesa de negociaciones».

En Río de Janeiro, más de 100 mil personas salieron a las y avanzaron hacia la sede de la Asamblea General carioca donde arrojaron bombas molotov y se enfrentaron a la policía militarizada, que respondió con bombas lacrimógenas.

En San Pablo, al menos 65.000 manifestantes -según OGlobo- se congreagaron a partir de mensajes emitidos por las redes sociales y avanzaron por distintas vías hacia la avenida paulista, una de las principales de la Ciudad.

En tanto, en Brasilia, los manifestantes atravesaron los cordones de aislamiento que había montado la policía para que las protestas no se acercaran al Congreso y ocuparon en forma masiva el tejado de la histórica edificación diseñada por el arquitecto Oscar Niemeyer.

Más de 11 ciudades de importancia fueron escenario de protestas masivas.

Los participantes en las protestas aprovecharon la orden de la Gobernación de Brasilia para que los policías no reprimieran a los manifestantes y se expandieron por todo el tejado del Congreso, al que llevaron grandes pancartas con sus reivindicaciones. Permanecieron cerca de media hora en esa área y después bajaron de forma pacífica tras un diálogo con las autoridades.

Las protestas de la semana pasada contra la subida de los pasajes del transporte público en varias ciudades, principalmente en San Pablo, desencadenaron manifestaciones aún más masivas en un mayor número de ciudades y por diferentes motivos.

Los ya llamados «indignados» brasileños exigen principalmente mejores servicios públicos y mayores inversiones en educación, salud y saneamiento, así como combate a la corrupción y al despilfarro de recursos públicos.

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