El ahora presidente colocó a un hombre de su confianza al frente del Correo en alianza con el camporista José Ottavis que también ubicó a funcionarios de su confianza. Se trata de un ente clave en las elecciones y que maneja licitaciones millonarias. Históricamente había sido un feudo de Julio de Vido.

La Politica Online

Fue uno de los últimos decretos del 2011 y llevó como número el 273. El texto burocrático daba cuenta de la designación de Juan Carlos Tristán como director titular y presidente del Directorio del Correo Oficial de la República Argentina.

Tristán vino así a cubrir el cargo que dejó vacante Néstor José Di Pierro quien asumió en diciembre como intendente de Comodoro Rivadavia. Un decreto posterior, el 274, completó la nómina designando como directores a Vanesa Daniela Piesciorovski y Carlos Alberto Rossi.

Como toda norma oficial, los decretos tienen detrás una jugosa historia política. En este caso son una foto ajustada de los reacomodamientos que se están produciendo en lo más alto del poder kirchnerista. Durante años, el Correo Argentino –reestatizado por Néstor Kirchner- fue un coto privado del ministro de Planificación Julio de Vido.

Pero algo cambió en el segundo mandato de Cristina. Una vez más quedó en evidencia su opción por los jóvenes de La Cámpora que han articulado una buena relación con el vicepresidente –ahora a cargo de la presidencia- Amado Boudou y con el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina.

Tristán es marplatense como Boudou y se conocen hace años. Tenía un cargo menor en el Correo hasta que el vicepresidente lo sacó del organismo tiempo atrás para enviarlo a la Casa de la Moneda, cuando logró colonizar ese espacio de poder colocando a Katya Daura, una vieja colaboradora suya de la gestión en la Anses. Ahora, apenas vio el espacio, Boudou regresó a su amigo al Correo, sólo que está vez lo hizo como presidente.

El dato es interesante porque permite pulsar real situación en el poder del hombre que por al menos 20 días deberá conducir al país. Si bien es evidente que Boudou soporta la desconfianza, vigilancia y recelos del entorno más íntimo de la Presidenta, también lo es que Cristina más allá de algunas ácidas bromas públicas, no sólo no lo ha maltratado sino que le permitió expandirse en el organigrama oficial. Terapia de frío calor típica del kirchnerismo y del poder en general.

Con el Correo, Boudou suma tres resortes fuertes en el Ejecutivo junto al Ministerio de Economía donde logró que designen a su protegido Hernán Lorenzino y la mencionada Casa de la Moneda.

Se trata de una inmensa estructura de alcance nacional, con miles de empleados con sueldos altos, y millonaria capacidad para contrataciones de lo más variadas. Sin contar el activo estratégico que representa por ser el organismo que coordina y administra el back-end de las elecciones nacionales.

La alianza con Ottavis

En el mundo camporista Boudou tiene su preferido: el actual vicepresidente de la Cámara de Diputados bonaerense José Ottavis, que ya venía trabajando con el vice desde sus épocas de ministro de Economía.

Ottavis –acaso el más político de los camporistas- cuando perdió la interna por la conducción de La Cámpora con Andrés “El Cuervo” Larroque, encontró en Boudou un aliado, que lo designó al frente del Fondo Nacional de Capital Social (Foncap), un organismo de promoción de cooperativas y empresas recuperadas, entre otras organizaciones de sesgo social.

Ahora, esa alianza política vuelve a visualizarse con los cambios en el Correo. Ottavis logró ubicar como directora a Vanesa Piesciorovski, esposa de Juan Manuel Pignocco, mano derecha del líder de la JP bonaerense en el manejo de la Cámara de Diputados provincial.

Pignocco quien viene de transitar distintos cargos –uno de los últimos fue asesor del ministro de Economía bonaerense, Alejandro Arlía-, fue designado por Ottavis secretario Administrativo de la Cámara de Diputados, nada menos que la oficina que controla el millonario presupuesto de ese poder.

Como sea, estos movimientos representan un nuevo retroceso para De Vido que viene soportando con malhumor el avance de Guillermo Moreno sobre el área de energía que controlaba directamente a través de Roberto Baratta. Tan indignado está el ministro que ya cerró filas con Rudy Ulloa para resistir la avanzada del “extranjero” secretario de Comercio Interior que por estas horas es otro de los elegidos de la Presidenta.

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