Al domingo todavía le quedaba una hora cuando Martín Palermo recibió el pase de Gary Medel -uno de los mejores de la noche, se fue ovacionado por los pocos hinchas que fueron a la Bombonera-.

El Titán la volvió a tocar para el chileno, que la punteó pero Hernán Galíndez no dejó que la pelota pasara hacia el arco. La redonda, más redonda que nunca, llegó al botín derecho del pibe Cristian Erbes: gol en el arco que da al Riachuelo, y un río de gritos recorrió el cuerpo del volante. El uno a cero de Boca sobre Quilmes se puede llegar a festejar dentro de un tiempo. Y no es que no haya apuros en el equipo que ahora conduce Tito Pompei, pero como no pelea por nada preciso, el triunfo alimenta el espíritu cansado de este plantel sobrevaluado que intentará cambiar de imagen el próximo año. Habrá otro entrenador, tal vez sea Julio Falcioni. En Boca nunca se sabe. Anoche, en principio, el 1-0 maquilló la crisis de la semana entre Insaurralde y Jesús Méndez y un pasado peor que el presente: con los tres porotos de anoche, Boca llegó a los 23 y superó la campaña del torneo pasado, que fue de 20…

Lejos de brillar, los ex del Bichi Borghi fueron mejores que los súper defensivos de Quilmes. Más sólidos, merecieron más: pero se encontraron con Galíndez, una de las figuras. Hubo muchas diferencias entre las dos propuestas y demasiadas jugadas desperdiciadas en el local.

Alivio, sin dudas, para el necesitado Boca. Quilmes continúa en zona de descenso. Anoche hubo un gol entre los dos.

Fuente: La Razón

Por Leo

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