Hallazgo macabro en Ostende.Creen que lo asfixió para que no llorara más. El cuerpo apareció en un descampado. La madre también fue demorada.

En un claro de arena, entre los pinos y las acacias, justo en el cruce de las calles Dante y Gaona, en Ostende, encontraron ayer el cuerpo de Benjamín, un bebé de poco más de un año y medio. Estaba desmembrado, a primera vista degollado, en medio de la basura. Luego se supo que murió por asfixia. Por el crimen detuvieron a su padre, Leonardo Aguilera, de 30 años. Su madre, Claudia Ayala, de 22 años, estaba anoche a disposición de la Fiscalía de Pinamar, la que investiga el hecho que está caratulado, por ahora, como “homicidio”.

No está claro quiénes y tampoco cuándo lo mataron. Las primeras pericias forenses indicaron que el cuerpo, hallado por un vecino a las diez de la mañana, llevaba unas ochos horas en el lugar. La posibilidad de haber sido asesinado por un corte en el cuello fue anulada apenas comprobaron que las lastimaduras y la mutilación que presentaba el cadáver las hicieron los perros y las alimañas que se acercaron al baldío. Anoche, los restos del bebé eran trasladados a la Asesoría Pericial de La Plata para someterlos a una autopsia. Saber cuándo y de qué forma lo asesinaron será clave para la investigación.

Por lo pronto, el fiscal de Pinamar, Juan Pablo Calderón, trabaja sobre varias hipótesis, elaboradas en base a las declaraciones que tomó ayer. Un primera línea indicaría que el bebé murió luego de que su padre intentara calmar su llanto tapándole la nariz y la boca, y que cuando se dio cuenta de que su hijo no respiraba, descartó el cuerpo en el baldío, que está muy lejos de la casa de Claudia Ayala, madre del menor, a unas 25 cuadras de la zona balnearia y muy cerca de la Ruta 11.

Otra de las teorías indica que los padres asesinaron a su hijo después de discutir dentro de un auto, que se asustaron y arrojaron el cuerpo en el basural. Y una más, de la que la madre se desprendió del hecho: dijo que su ex pareja es adicto al alcohol y que después de beber en cantidad, golpeó al chico hasta matarlo.

Todas las líneas de investigación apuntan a un crimen en contexto de conflicto intrafamiliar, tal como presumía Calderón. Sobran indicios: hasta la tarde de ayer, no habían podido identificar al chiquito porque nadie había reclamado el cuerpo y tampoco había denuncias de pedido de paradero de menores de edad –ni de esas características– en las comisarías de General Madariaga, Villa Gessel, Pinamar ni Ostende. Al bebé nadie lo buscaba.

Benjamín era el menor de dos hermanos. Vivía con su mamá, Claudia, y otros familiares de ella en una vivienda humilde de Ostende. Leonardo, el padre del chiquito, es oriundo de Maipú y tiene otra familia. A él le correspondía pasar el domingo con el bebé.

Hasta ahora nadie confesó ser el autor del crimen. Por lo pronto, la fiscalía dispuso la detención del padre del chiquito, mientras que su mamá permanecía anoche en la fiscalía a la espera de que Calderón definiera su situación procesal. También declaró la madre de Ayala y abuela del menor. Transcendió que la investigación no está cerrada al círculo familiar inmediato de la víctima y que podrían darse más detenciones en algunas horas.

Ostende es una pequeña localidad balnearia, que está ubicada a casi 400 kilómetros de la Ciudad. No registra en su historia asesinatos de este tipo. Ayer, cuando Aguilera salió esposado de la comisaría, los vecinos reaccionaron. Hubo gritos, insultos y aviso de venganza.

Fuente: Clarin