Apareció Layla y apuntan a la trata o una pelea familiar

El caso de la adolescente de 14 años del Bajo Flores.Había desaparecido hace 11 días. Fue encontrada en una plaza de Caballito, en buen estado. Investigan si estuvo retenida contra su voluntad o si escapó por un conflicto con los padres.

–Hola, má …
–¡Layla! ¿¡Dónde estás!?
–No me busquen más, mami, yo esta tarde voy a volver a casa …
–Hija, decime dónde estás …
–No te preocupes, estoy con una señora, ella estuvo conmigo estos días. Hoy vuelvo a casa.

Eran las 7 de la mañana y Layla Nayeli Sainz Fernández, de 13 años, se comunicaba con su mamá, Neyva, después de once días de estar desaparecida. Hizo el llamado ayer, desde un locutorio ubicado en algún lugar de Flores. Hablaron poco. La madre de la chica notó que no estaba sola porque tardaba mucho en responder. Cuando su hija cortó, avisó a la Policía Metropolitana, quienes determinaron el radio desde donde la chica marcó el número de teléfono de su casa. Divididos en grupos, los agentes de la Metropolitana recorrieron el barrio con una foto. Un vecino les dijo que la habían visto en la plaza El Angel Gris, de Donato Alvarez y Avellaneda. Y allí la encontraron, a las 11.30, junto a tres hombres que tuvieron que declarar, por lo pronto, en calidad de testigos.

Layla fue vista por última vez el 22 de octubre, cuando salía de la escuela Normal 4 de Caballito, donde cursa el secundario. Vestía un jean, una remera amarillo claro, un pulóver violeta y una campera negra. Pero ayer, en la plaza, tenía puesta otra ropa. Al momento de encontrarla, su estado de salud era bueno: algo deshidratada pero sin golpes a simple vista, desprolija pero aseada, temerosa pero capaz de llevar adelante una conversación, según refirieron a Clarín fuentes de la investigación. La adolescente declaró en cámara Gesell y fue revisada por un médico forense, quien consideró que no había motivos para dejarla internada y dio vía libre para que volviera con su familia. Anoche, y después de que se resistiera a hacerlo, Layla conversó con su mamá. Sin embrago, prefirió dormir en la casa de su abuela.

Hay muchas dudas en torno a su desaparición. Mientras su familia y la asociación La Alameda –que asumió como querellante en la causa, tramitada en el Juzgado 44– sostienen que la chica fue víctima de una red de trata de personas o de pedofilia, todavía no hay pruebas para descartar que haya habido un conflicto intrafamiliar por el que decidió irse de su casa.

“Para nosotros es más que viable la probabilidad de que haya sido captada por tratantes a través de Facebook. Para explotarla sexualmente o para obtener material de pornografía infantil”, aseguró una allegada a la familia de Layla. Ayer en cámara Gesell, la chica admitió haber estado en contacto con hombres mayores de edad mediante esa red social. También dijo que ante el enojo de su padre –ella dijo que era “un amigo” al que iba a conocer–, había armado un perfil paralelo. Lo que hasta ahora está confirmado es que chateaba con un joven de 22 años, quien se presentó espontáneamente a declarar. Dijo que con la adolescente “hablaban generalidades” y no quedó detenido.

“Cuando la familia nos convocó para que los acompañáramos en la búsqueda, pedimos en el Juzgado una serie de allanamientos. Habíamos indicado dónde, después de reunir una serie de datos aportados por amigos de Layla. Pero a su perfil de Facebook no pudimos entrar porque no teníamos la clave. Sí vimos que estaba en contacto con otros perfiles, cuyos ‘amigos’ eran menores de edad, lo que nos daba la pauta de que podía estar siendo amenazada a cambio de fotos o filmaciones íntimas”, explicaron desde La Alameda.

Dar con ella era complicado: no tenía celular y había perdido la SUBE (usaba una nueva, que estaba sin registrar, y por eso no le sirve a los investigadores para seguir sus movimientos). Pero en estos once días se realizaron tres allanamientos, en Once, General Rodríguez y en la Villa 20. Eran casas de familia y en ninguna se encontraron elementos que prueben que la chica estuvo ahí. En el único lugar donde dijeron haberla visto fue en una casa ubicada en la calle Bartolomé Mitre, en el barrio de Once, que pertenece a la comunidad boliviana, mismo origen de la familia de Layla. Pero no ofrecieron precisiones. Tampoco prosperó la denuncia que había hecho una mujer de Pilar, que dijo haberla visto descalza, deambulando.

Apenas la Policía Metropolitana la identificó en la plaza, la adolescente fue trasladada a la Fiscalía Descentralizada de Pompeya. Allí la asistió un equipo interdisciplinario, integrado por médicos clínicos y psicólogos. Luego le tomaron declaración y más tarde fue revisada en el hospital. Pero ayer Layla no aportó detalles a los investigadores: no quiso contar dónde estuvo ni con quién y tampoco por qué decidió no volver a su casa.

Fuente: Clarin