Boudou y Marcó del Pont disertaron en la Cumbre Iberoamericana de Empresarios en Mar del Plata, con fuertes definiciones sobre la postura argentina frente a los países centrales y la necesaria defensa contra los capitales especulativos.

“Creo que en un mundo de tantas turbulencias, sobre todo turbulencias monetarias, una de las claves va a ser que logremos en Hispanoamérica un gran porcentaje de comercio en nuestras propias monedas”, señaló Amado Boudou, al disertar en la Cumbre Iberoamericana de Empresarios que se realiza en Mar del Plata, previa a la cumbre presidencial de este fin de semana. “Esto va a eliminar una de las restricciones que ha existido en el tiempo, que un país se tenga que hacer de una moneda dura para enfrentar sus compromisos internacionales y los que tienen que ver con el comercio internacional”, agregó el ministro de Economía. En relación con la economía argentina, reclamó la responsabilidad empresaria “cuidando la estructura de precios, cuidando que las rentabilidades de corto plazo no se conviertan en su verdadero problema, que es sostener la actividad a mediano y largo plazo”.

“Nosotros creemos que el comercio intrarregión es la clave y lo ha demostrado durante la crisis internacional, en la cual se desplomó la demanda agregada internacional y nuestros países pudieron sostener los niveles que veníamos teniendo”, argumentó. Dijo que es importante “que asumamos las responsabilidades de los Estados que no se endeudan, que asignan bien sus gastos” y también se refirió a la responsabilidad de “los empresarios cuidando la estructura de precios, cuidando que las rentabilidades de corto plazo no se conviertan en su verdadero problema, que es sostener la actividad empresarial a mediano y largo plazo”.

“Tenemos desafíos por delante sobre todo respecto de las cuestiones de concentración y rentabilidad, porque en economías que crecen muchos años a tasas latinoamericanas, obviamente se generan tensiones”, indicó. Consideró que “esas tensiones deben discutirse en mesas de concertación, pero el Estado no puede dejar su rol respecto de la orientación de cuáles deben ser los sectores estratégicos”.

El ministro se refirió también a la denominada “guerra de monedas” y aclaró que “nuestros países no se van a conformar con ser parte del ajuste en la salida de la crisis internacional, sino que tenemos nuestra propia visión y aspiramos a tener un lugar preponderante en lo que viene para los países, las empresas y sobre todo para las poblaciones de Latinoamérica”. “Nuestros mercados no van a convertirse en los años que vienen en el factor de ajuste para la salida de la crisis de los países industrializados; tenemos que trabajar arduamente para que estas décadas se conviertan en décadas de crecimiento”, concluyó.

Del mismo encuentro también participó la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, cuya exposición hizo eje en el afianzamiento del crecimiento y la redistribución del ingreso. “Crecer a tasas altas, con redistribución del ingreso y sin apreciación de la moneda, requiere por parte de los empresarios un compromiso con la inversión, generando una ecuación de rentabilidad apoyada esencialmente en la mejora de la productividad y por la vía de mayores cantidades vendidas, y no por el aumento de precios”, recomendó.

Durante su exposición, la titular de la autoridad monetaria trazó un cuadro de situación de la Argentina en el sector externo, con énfasis en su relación con el nivel de actividad económica. “La restricción externa dejó de ser un límite para el crecimiento en la Argentina; ya está transcurriendo una década con excedente en el balance de pagos”, señaló y agregó luego que “este escenario está sustentado en una mayor y más equilibrada integración con el resto del mundo y en una estrategia de desendeudamiento, con menos peso de los compromisos en dólares”.

Respecto de la paridad cambiaria, sostuvo que “se requiere un tipo de cambio que promueva la industrialización”. En particular, para Argentina, explicó que “alcanzar el tipo de cambio real de equilibrio industrial en un país productor de materias primas eficiente requiere un esfuerzo mayor que en el resto de las economías”, dada la presión del ingreso de divisas por el peso de las exportaciones primarias, que tiende a depreciar el dólar frente al peso. “En este sentido es que los controles de capitales son relevantes para regular el ingreso de fondos especulativos de corto plazo”, apuntó.

Marcó del Pont reiteró que “no hay condiciones para la aceleración inflacionaria: una devaluación originada en escasez de dólares no es hoy un riesgo, como tampoco hay desequilibrios fiscales que atenten contra la estabilidad de precios”. Definió a “la ampliación de la capacidad productiva y la mejora permanente de la productividad” como condición necesaria para resolver las tensiones de precios, lo cual demandará, dijo ante la audiencia empresaria, aumentos en la cantidad y la calidad de la inversión.
Fuente: pagina12

Por Marta

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