El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, anunció que habrá saldos exportables de 18,5 millones de toneladas para el maíz y 5,5 millones de toneladas para el trigo, lo que significaría, en la práctica la apertura de cupos de exportación por esos volúmenes.

«Frente al contexto internacional que registra los precios en ascenso de granos y oleaginosas, tenemos previsto exportar un volumen mínimo de 5,5 millones de toneladas de trigo y 18,5 millones de toneladas de maíz», señaló Domínguez, en un comunicado que su cartera emitió ayer. Y aunque no aclaró expresamente que se fueran a abrir los registros, en los pasillos oficiales se habla de la apertura como un hecho.

En el campo, la noticia sobre la posible liberación de nuevos cupos causó reacciones encontradas. «Siempre que se habla de abrir las exportaciones por un cupo, sea uno o 18 millones de toneladas, es malo. Lo lógico para nosotros es que se abran las exportaciones de forma definitiva», dijo el economista de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), Daniel Asseff. «Porque la cupificación, en el fondo, está garantizando que no haya competencia en el mercado interno y que los molinos compren los granos cuando los necesitan, deprimiendo el precio. Ya se sabe que la única señal que funciona para el productor es la apertura total de los mercados», dijo Asseff.

Buena noticia

Para Santiago del Solar, presidente de la Asociación Argentina de Maíz (Maizar), si bien lo mejor sería la apertura irrestricta de las exportaciones, una apertura de 18,5 millones de toneladas de registros de maíz sería positiva. «No es lo mejor, pero sirve. Si se abre un cupo por 18,5 millones de toneladas, alcanza para que se arme el mercado y se achique la diferencia actual entre el precio del mercado y el que recibe el productor, que ronda los 30 dólares», dijo Del Solar. «Obvio que es mejor el mercado libre, pero en este contexto, una apertura así sería una buena noticia», acotó.

Un ruralista que pidió reserva de identidad interpretó la noticia como una señal del fortalecimiento de la influencia de Domínguez dentro del gabinete, paralelo a una pérdida de poder del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, ideólogo del cierre de los mercados de trigo y maíz a partir de 2006. «Esto es una buena señal para el sector, porque con Domínguez se puede hablar, cosa que nunca pasó con Moreno», dijo el ruralista.

Fuente: lanacion

Por Marta

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