Alejada de las drogas, la vedette ahora se ha convertido en una verdadera stalker de un hombre con pareja e hijos. Sin poder convencerlo para que esté con ella, ahora quiere destruirlo.

María Eugenia Ritó quiere que se deje de hablar de sus defectos, de sus problemas con las drogas y su sobrepeso o de cómo lesionó a dos de sus bailarines por realizar diversos trucos en las performances de baile al querer levantarla. Así es como comenzó a jugar con su situación sentimental para que se hable de ella, pero también está decidida a robar maridos si es necesario.

Según consigna El Sensacional, Ritó reconoció, hace algunos meses, que en medio de sus problemas de adicción decidió prostituirse para tener dinero y poder vivir, así fue como uno de sus viejos clientes, un importante intendente de la provincia de Mendoza, se encargó de cuidarla y mantenerla durante su período de post separación de su marido, el empresario Marcelo Salinas.

El funcionario viaja a visitarla todos los fines de semana pero no conforme con esto, ella decidió tener una “relación mediática” con un camarógrafo de ShowMatch, que apenas duró una noche.

Pero el hombre que obsesiona a la bailarina es nada menos que Martín Scordamaglia, un empresario del rubro gastronómico que tuvo una hija con Gabriela “Cucharita” Vitale, hoy detenida, pero su actual pareja, la modelo Leila Piedrabuena, con quien también tiene un hijo, debe soportar el acoso telefónico de Ritó.

La relación entre Leila y Scordamaglia tuvo un impasse el último mes y ella decidió separarse, pero siempre mantenían una buena relación por su hijo en común. Sin embargo, todo llegó a un punto límite cuando ella se enteró que Martín había comenzado a salir la última semana con la actual participante del “Bailando 2014”

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