En el marco de las elecciones legislativas que se celebran este viernes (4/05) en Irán, efectivamente hay crecientes indicios en el sentido de que un acuerdo sobre su programa nuclear podría estar al alcance de la mano. Teherán se muestra cada vez mas propenso a ello. Pero sería un error pensar que Obama jugaría esa carta justo ahora.

Irán, que se encuentra en estos mismos momentos celebrando la segunda vuelta de los comicios legislativos en los que deben elegirse a los 65 diputados que no obtuvieron escaño en la primera ronda, celebrada el pasado 2/03, has estado moderando su discurso anti Occidental y en defensa de sus derechos más absolutos para proseguir con su controvertido programa nuclear (ver nota relacionada). Sin embargo, hoy por hoy el rechazo a un acuerdo parece estar más cerca del lado estadounidense que del persa. Nos lo cuenta Robert Dreyfuss en The Diplomat.

Efectivamente, desde que concluyese la primera ronda de conversaciones entre Irán y las principales potencias mundiales, incluidos los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania, en Estambul el 13 y el 14 del mesa pasado, Irán y USA han enviado señales en el sentido de que estarían listos y preparados para llegar a un acuerdo. Sin embargo, para Dreyfuss, nada concreto es de esperar para cuando las partes vuelvan a sentarse a negociar en Bagdad el próximo 23/05.

Aunque el liderazgo tanto en Teherán como en Washington han enfriado la retórica de confrontación y ambos parecen desear un acuerdo, en ambos países es probable que la política interna evitar de uno y otro lado hacer las concesiones necesarias para desbloquear las negociaciones, según varios analistas en Washington.

«Mi conjetura es que caminaran esto de manera muy lenta», dice David Mack, un experto en Oriente Medio quien se desempeñó como ex secretario adjunto en USA para los Asuntos de Oriente Medio, en una entrevista con The Diplomat. «Ni la parte iraní ni la parte estadounidense quieren llegar a un verdadero acuerdo pronto. No creo que un acuerdo sea en beneficio -en términos de política interna- para ninguno de ellos”.

Durante las últimas semanas, funcionarios de ambos lados han intentado ciertos reconocimientos públicos de lo que se necesitaría para llegar a un acuerdo: la aceptación del derecho de Irán, en virtud del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), de enriquecer uranio en su propio territorio hasta una pureza de 5%, o grado de combustible, a cambio de que Irán abandone su actual enriquecimiento al 20%, aparentemente para su reactor de investigación médica, la exportación de las actuales reservas al 20% para su reprocesamiento, y un riguroso régimen de inspecciones conforme a lo dispuesto por el Protocolo Adicional del TNP, con el objetivo a garantizar que Irán no producirá uranio enriquecido al 90%, o grado de armas.

(Urgente24)

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